Impulsores Suchitecos, fortaleciendo la gobernanza forestal en la frontera Guatemala – Belice

Las comunidades forestales de Petén son ejemplo para el mundo por su organización y la construcción de mecanismos sostenibles de gobernanza forestal que han desarrollado a lo largo de más de dos décadas en la Reserva de Biosfera Maya.

Al Este de la Reserva se encuentra la organización comunitaria Impulsores Suchitecos, que en 1998 cumplió con los requisitos técnicos y legales que permitieron la aprobación de su primer contrato de concesión, otorgado por el Estado guatemalteco, y por medio del cual el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) autorizó los primeros aprovechamientos forestales sostenibles en el municipio fronterizo de Melchor de Mencos, Petén.

Impulsores Suchitecos gestiona 78,169 hectáreas de bosque de las 500,000 hectáreas concesionadas a las comunidades agrupadas en la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP). Amado Santos es el representante legal de Impulsores Suchitecos y ha vivido el proceso concesionario desde el comienzo.

En sus inicios, la organización se enfrentó a muchas amenazas, como el contrabando ilícito de madera en la zona de adyacencia entre Guatemala y Belice, sin embargo, luego de realizar múltiples capturas y denuncias legales los concesionarios no han tenido este tipo de problema desde hace 17 años y ahora mantienen un trabajo conjunto con autoridades de Belice para el monitoreo de la región.

Impulsores Suchitecos se dedica al aprovechamiento forestal de productos no-maderables, como el xate y la resina de chicle, la cosecha de madera certificada y la generación de productos maderables con valor agregado, como el machimbre.

“El bosque ahora permanece más vivo que antes. Al no sanearlo el bosque se muere, ahora no, al contrario. Nosotros estamos haciendo estudios de impacto ambiental y estudios de generación de árboles y los estudios nos están indicando que el manejo va por buen camino”

La concesión comunitaria gestiona el bosque de acuerdo a principios básicos de la gobernanza forestal, como las labores continuas de control y vigilancia que evitan amenazas como el saqueo de sitios arqueológicos, la cacería y la extracción de madera ilegal, el desarrollo de asentamientos ilegales y los incendios forestales.

Amado inició su capacitación en el uso de drones y tecnologías de posicionamiento global (GPS) a comienzos de 2018, como parte de la Red de Monitoreo Comunitario de ACOFOP. A finales de ese año recibió una serie de capacitaciones prácticas y en enero de 2019 se entregaron a Impulsores Suchitecos los equipos tecnológicos con los que ahora realizan las labores de control territorial.

“Antes para el monitoreo del área usábamos torres de control y las poníamos en los cerros, pero a veces los vientos y los huracanes nos las botaban. Ahora que la tecnología va avanzando con los drones es más fácil controlar el área. Con el drone tenemos una visibilidad de unos 25 a 30 kilómetros a la redonda y ahora en cualquier lado lo levantamos y así miramos si hay incendios o hay depredación”

Además del aprendizaje en el uso de tecnología, los asociados de Impulsores Suchitecos han fortalecido capacidades en la administración de empresas forestales, que les han permitido diversificar productos y darles valor agregado, generando empleos y desarrollo socioeconómico en el municipio. Este fortalecimiento de capacidades en administración es importante para los asociados comunitarios porque las concesiones forestales deben cumplir una serie de requisitos técnicos de funcionamiento como planes de manejo anuales y quinquenales, así como el cumplimiento puntual del pago de planillas, seguros e impuestos.

Trabajando de la mano con instituciones gubernamentales, las comunidades aseguran la protección del territorio. En conjunto con el Ejército de Guatemala, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas y los concesionarios, se administran múltiples puestos de control vehiculares en sitios estratégicos de la Reserva de Biosfera Maya, como el Puesto de Operación Conjunta ‘El Manantial’, para el cuál Impulsores Suchitecos destina equipo y personal.

“Hay muchos retos que implica ser el representante legal de una Unidad de Manejo: demostrarle al Gobierno de Guatemala como venimos manejando el bosque sosteniblemente y también la responsabilidad que se tiene en todos los asuntos jurídicos. Pero el reto más grande es la prórroga del contrato de concesión, para seguir demostrando por otros 25 años el buen manejo forestal sostenible que hemos venido haciendo”

Los avances en la consolidación de capacidades organizativas, institucionales y de liderazgo de las organizaciones de la región han sido posibles gracias al apoyo del Proyecto ‘Nuestra Tierra-Nuestros Bosques: Gobernanza Forestal desde los Pueblos Indígenas y las Comunidades Forestales para REDD+ y FLEGT’ financiado por la Unión Europea y liderado por ICCO Cooperación en la región, con el fin de lograr una participación efectiva de las comunidades indígenas, forestales y campesinas en los procesos nacionales de gobernanza forestal.

 

Nuestra Tierra, Nuestros Bosques: Jóvenes y Gobernanza Forestal

En 1997 el Gobierno de Guatemala otorgó a las comunidades forestales de Petén contratos de concesión que les permiten aprovechar de forma sostenible los recursos del bosque en la Zona de Usos Múltiples (ZUM) de la Reserva de Biosfera Maya. De esta forma las comunidades agrupadas en la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) gestionan 500,000 hectárea de bosque y son responsables de la conservación de un 70% de la Reserva, el área protegida más grande de Guatemala.

La Reserva de Biosfera Maya tiene un valor incalculable por su inmenso patrimonio arqueológico y cultural, la gran biodiversidad que conserva y su importancia como base del Programa Nacional para la Reducción de Emisiones (PRE) de Guatemala, que es co-administrado por medio del proyecto Guatecarbon de las comunidades y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

La primera concesión, que fue otorgada a la comunidad de Carmelita, ya ha sido prorrogada por otros 25 años, continuando un proceso que permitirá asegurar la protección de la Reserva a futuro, y esto implica que las nuevas generaciones concesionarias se preparen desde ahora para asumir el reto de gestionar medio millón de hectáreas de tierras amenazadas por todo tipo de intereses externos.

En el contexto de las concesiones forestales de Petén es muy importante vincular a las y los jóvenes con sus organizaciones comunitarias y los procesos concesionarios que estas implican, sus aspectos administrativos, legales, y políticos. Es aquí donde Carolina Alvarado trabaja para facilitar este proceso en las juventudes de las comunidades forestales.

Conocer la historia, los desafíos y las capacidades de las organizaciones comunitarias que conforman ACOFOP ha sido un gran motivante en el desarrollo de la metodología y el acompañamiento a jóvenes de comunidades forestales, en las que las Juntas Directivas y comités comunitarios deciden en forma conjunta sobre el futuro.

“Más allá de todo el aprendizaje relacionado a la parte administrativa y política de las concesiones, intentamos que los jóvenes desarrollen características de liderazgo, para que al momento de asumir cargos de dirección en sus organizaciones mantengan siempre la transparencia en sus gestiones, que desarrollen empatía con la gente y que conserven ese valor de comunidad”

Carolina nació y creció en Uaxactún, comunidad residente de la Reserva de Biosfera Maya, y ha vivido el proceso concesionario desde niña. Al ser parte de esta comunidad cercana a Tikal, que gestiona su propio sitio arqueológico y 84,000 hectáreas de bosque, se interesó desde muy joven en los aspectos políticos y administrativos de la gestión comunitaria y tuvo la oportunidad de afiliarse a la Organización Manejo y Conservación (OMYC) a los 18 años. Ahora Carolina trabaja como Facilitadora de la Escuela Mesoamericana de Liderazgo, creada por iniciativa de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, de la cual ACOFOP forma parte.

La Escuela tiene su sede en Santa Elena, Petén, desde donde se han organizado encuentros e intercambios de experiencias con jóvenes de pueblos indígenas y comunidades locales de los bosques tropicales del mundo. Estos intercambios les permiten a las y los jóvenes conocer otras realidades y compartir sus experiencias como concesionarios en la Reserva de Biosfera Maya.

Por medio del trabajo de la Escuela se ha capacitado a las y los jóvenes de las comunidades en diferentes etapas de formación, que incluyen el liderazgo como identidad y valor humano, la formación técnica-práctica en tecnologías como el monitoreo territorial del bosque con drones y sistemas de posicionamiento global y el desarrollo de capacidades de autogestión comunitaria.

“La Escuela busca crear un espacio de formación que le permita a los jóvenes desarrollar vinculación con las concesiones y sus proyectos productivos, para que no tengan que salir a buscar empleo en otros lugares, sino que se queden y generen más oportunidades dentro de la misma comunidad, con los recursos ya disponibles”

120 jóvenes de las concesiones forestales de Petén se capacitan continuamente en la Escuela de Liderazgo, sentando una base para lo que será la dirigencia de las concesiones comunitarias para las próximas décadas, cruciales en la conservación de la Reserva de Biosfera Maya y la lucha contra el cambio climático en Guatemala y la región centroamericana.

La Escuela de Liderazgo inició en como un centro de formación especializado en las necesidades de las y los jóvenes de las comunidades guardianas de los bosques, con apoyo del proyecto ‘Nuestra Tierra, Nuestros Bosques: Gobernanza Forestal desde los Pueblos Indígenas y las Comunidades Forestales para REDD+ y FLEGT’, financiado por la Unión Europea y dirigido por ICCO Cooperación. El programa se desarrolla en Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua y busca fortalecer las capacidades operativas y de involucramiento efectivo de Pueblos Indígenas y comunidades campesinas, forestales y pesqueras vinculadas a los bosques en los procesos de gobernanza forestal de sus países. Más información en este enlace

RESTAURACIÓN DE PAISAJES, FINCAS Y PARCELAS EN SAN FRANCISCO, PETÉN

La restauración de paisajes es un proceso que permite recuperar la capacidad productiva de parcelas y fincas que se encuentran degradadas o deforestadas, enriqueciendo de nuevo los suelos e incentivando la reforestación, la conservación de fuentes de agua y la disminución de la erosión, además de traer grandes beneficios a las personas de zonas rurales, por medio de nuevas fuentes de empleo.

 

La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala, con apoyo financiero de la Agencia Coreana de Cooperación Internacional (KOICA) y el acompañamiento técnico de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) han desarrollado durante 2020 un programa para el fortalecimiento de productores y productoras de concesiones forestales comunitarias y de reforestadores del municipio de San Francisco, Petén, que tiene como uno de sus componentes principales la restauración de paisajes forestales.

 

Don David Meléndrez es beneficiario del programa y presidente de la Red Forestando Chachaklum, una organización del Municipio de San Francisco que se creó en el año 2012 con el propósito de generar empleo y apoyar comunitariamente a todas las personas interesadas en la producción forestal. Ahora esta organización socia de ACOFOP ha logrado beneficiar a 30 fincas gracias al apoyo brindado por el programa.

“En el tema de la restauración de paisajes estamos trabajando en el mejoramiento de las tierras degradadas, sembrando caoba, cedro y algunas otras especies que se van acoplando a las diferentes áreas. El programa ha apoyado además con el desarrollo de varias fuentes semilleras en Finca Cebadilla, así como en fincas de personas asociadas y no-asociadas en la comunidad de San Valentín”

Estas fuentes semilleras proporcionan a los beneficiarios del programa la semilla de los árboles necesaria para restaurar áreas degradadas en fincas y paisajes del municipio. Los resultados de estas siembras ya se comienzan a ver en algunas de las fincas.

“La pandemia ha afectado a grandes y pequeños empresarios a nivel nacional. En el caso de Chachaklum tuvimos un bajón en las ventas, pero el proyecto de FAO, KOICA y ACOFOP nos ha dado apoyo y acompañamiento en la facilitación de talleres para la restauración de paisajes, el desarrollo de plantaciones industriales y apoyo para establecer un plan de negocios y un estudio de impacto ambiental”

Como parte de la asistencia técnica brindada por medio del programa, Don David y otros socios de Red Forestando Chachaklum han recibido capacitaciones sobre aspectos administrativos que incluyen el desarrollo de planes de manejo forestal, jurisdicción y documentación, así como asesoría para la presentación de requisitos ante el Instituto Nacional de Bosques (INAB), que gestiona el programa nacional de incentivos forestales, al cuál están aplicando la organización y varias de las fincas de San Francisco.

“Realmente a nosotros nos ha beneficiado mucho, el programa nos ha dado capacitaciones, semilla, plantas y apoyo para participar en los incentivos forestales, y eso para nosotros ha generado bastante, porque si a uno le toca hacerlo solo tiene muchos más gastos, pero el programa nos ha facilitado todo el proceso”

De acuerdo con una evaluación del potencial de la restauración de paisajes, en el mundo existen más de dos mil millones de hectáreas de suelo deforestado y degradado, que ofrecen oportunidades para realizar algún tipo de intervención de restauración. La restauración de bosques y de paisajes forestales constituye un paso importante para recuperar la salud y el funcionamiento de estos ecosistemas.

La restauración de los suelos deforestados y degradados permite que el bosque y los ecosistemas se regeneren, dándole la oportunidad a los productores forestales que lo aplican en sus parcelas de asegurar una mejor calidad de vida para las futuras generaciones y la conservación del bosque para las comunidades.

Proyecto: Fortalecimiento de productores y productoras de concesiones forestales comunitarias y de reforestadores de San Francisco, Petén para la restauración de paisajes forestales y desarrollo microempresarial en torno a cadenas de valor de xate, semilla de ramón y madera de plantaciones forestales. 2020

Campesinos de Guatemala tienen la clave para frenar la deforestación en la Amazonia

LECCIONES DESDE LA BIOSFERA MAYA

Campesinos de Guatemala tienen la clave para frenar la deforestación en la Amazonia

Juan Miguel Hernández Bonilla / @juanmiguel94

Las concesiones comunitarias de Petén protegen más de 500.000 hectáreas de bosque nativo y generan beneficios económicos y sociales cercanos a los US$6 millones al año. El modelo es un ejemplo para Perú, Brasil y Colombia.

En diciembre de 2015, James Valentine, guitarrista de la banda de rock estadounidense Maroon 5, llegó hasta Uaxactún, una concesión forestal en medio de los bosques nativos de la biosfera maya, en el departamento de Petén, al norte de Guatemala. En el viaje también estaban Jesse Carmichael, el pianista del grupo, y Adam Gardner, cantante y guitarrista de Guster, una banda de pop alternativo de Boston, reconocida en el mundo por su compromiso con el cuidado del medio ambiente.

Los artistas esta vez no estaban de gira. Iban, simplemente, a buscar el origen de su música. Querían saber de dónde sale la madera con la que la empresa de instrumentos C. F. Martin & Coy fabrica sus guitarras.  Querían saber cómo es el proceso de extracción sostenible que ha permitido que las maderas de esa región estén certificadas con los más altos estándares de calidad internacional. Querían saber, sobre todo, quiénes son, cómo viven y qué piensan los campesinos que talan las caobas más finas de la tierra y al tiempo protegen el bosque y su biodiversidad.

La semana pasada delegaciones de tres países de la Amazonia hicieron el mismo recorrido. Funcionarios de los ministerios del medio ambiente de Perú, Brasil y Colombia, ingenieros forestales, dirigentes de las entidades encargadas de la conservación de la selva, pequeños productores agrícolas y líderes de asociaciones campesinas de los tres países viajaron hasta las concesiones forestales comunitarias de Guatemala para conocer los detalles del proceso organizativo local y tratar de replicarlo en sus territorios.

Durante el viaje, los asistentes del intercambio de experiencias de forestería comunitaria “Selva maya – Amazonia: por los bosques, la vida y la paz” visitaron varias de las organizaciones campesinas de Petén que desde hace 25 años protegen más de 500.000 hectáreas de bosque nativo y generan beneficios económicos y sociales para sus comunidades cercanos a los US$6 millones al año. La actividad fue organizada por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), el Programa Regional de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (Prisma) y la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP).

Los campesinos de las concesiones creen que la clave del éxito del proceso, además del acompañamiento de distintas ONG, ha sido la organización de base, solidaria y cooperativa. “Sin organización no hay nada”, dice Eric Cuéllar, coordinador general de Acofop, la asociación de segundo nivel que agrupa a todas las empresas de las concesiones y que ha servido como apoyo y sombrilla para obtener certificaciones internacionales colectivas, cerrar grandes negocios de exportación y dialogar con los políticos de turno para mantener la estabilidad y la independencia de los territorios.

Cuéllar cuenta que al principio, en 1994, antes de la firma del proceso de paz con la guerrillas guatemaltecas, fue muy difícil para la sociedad civil que vivía en medio del bosque exigir sus derechos, porque “cualquier movimiento de organización social era visto como un movimiento rebelde y era reprimido”. Cuando se firmó la paz y las comunidades se organizaron para tener acceso al bosque, el gobierno aceptó cederles la administración de los territorios con la condición de que obtuvieran la certificación del manejo forestal del Forest Stewardship Council (FSC), el más exigente en el mundo en términos ambientales, en un plazo máximo de tres años a partir del inicio del contrato.

Esta condición obligó a las comunidades a replantear todo el modelo de aprovechamiento forestal que tenían y fue la oportunidad para que los campesinos que antes talaban selva para sembrar maíz o criar ganado tomaran conciencia de que el bosque y todo lo que había en él, biodiversidad y oxígeno, era suyo y por eso debían protegerlo. Si el bosque moría, ellos morirían con él. Entender eso fue la clave. “El bosque que no genere beneficios para las comunidades está condenado a desaparecer y si el bosque desaparece las comunidades vivirán en la pobreza”, dijo Cuéllar.

Además de ordenar y reglamentar la tala de árboles, los nuevos modelos de aprovechamiento incluyen la diversificación de los productos del bosque. Las comunidades descubrieron que la comercialización de la palma de xate, el fruto del árbol del ramón y la resina del chicle podían convertirse en fuentes de empleo e ingresos tan importantes como la madera. Hoy en día, casi todas las concesiones exportan estas materias primas a Estados Unidos y Europa.

“Aprender del modelo guatemalteco es una de las últimas oportunidades que tienen nuestros países para apostarles a programas de conservación de largo plazo que incluyan modelos serios de gobernabilidad, desarrollo territorial sostenible y oportunidades económicas para la gente que vive en los bosques”, dijo Rodrigo Botero, director de FCDS y organizador del intercambio, durante la visita a Carmelita, una cooperativa con 200 asociados que ha logrado reducir las tasas de deforestación al 0,01 %.

Los campesinos asociados han mejorado de forma radical su calidad de vida. Ganan mucho más dinero que el salario mínimo de Guatemala. Todos los niños que viven en la concesión van al colegio. La cooperativa cubre los gastos de atención en salud de sus asociados y da becas para que los jóvenes puedan estudiar una carrera profesional en la capital.

Algo similar ocurre en Uaxactún, la organización que visitaron los músicos de Maroon 5, y en las otras diez concesiones vigentes que protegen y aprovechan los bosques nativos de la Reserva de la Biosfera Maya. Esta experiencia es un ejemplo para que Colombia detenga la deforestación en la Amazonia, reduzca sus emisiones de dióxido de carbono y ayude así a mitigar el calentamiento global.

Publicación original de El Espectador, Colombia en este enlace