La Sociedad de Arqueología Americana (SAA) se pronuncia en contra del proyecto de ley estadounidense S. 3131 que busca influencia sobre la zona de ‘El Mirador’ en Guatemala

La Sociedad de Arqueología Americana (SAA) ha hecho públicas las razones por las cuales se opone al proyecto de ley S.3131, presentado ante el Senado de los Estados Unidos como un mecanismo para la gestión de fondos relacionados al Proyecto El Mirador, en Guatemala.

En una carta dirigida al Senador Republicano James Inhofe, la SAA denuncia que el programa propuesto no ha considerado ni el bienestar ni los deseos de los residentes del área en la frontera entre Guatemala y en México, y señala que “el proyecto de ley contiene una descripción simplista e incorrecta del carácter e importancia de los restos culturales que se encuentran en el área cubierta, la cual se extiende más allá del borde entre el norte de Guatemala y México, y que incluye ciudades antiguas de los Maya como El Mirador en Guatemala y Calakmul en México”

“La ‘Cuenca’ Mirador – Calakmul no es ni siquiera una cuenca, sino más bien una meseta” – SAA

“La “Cuenca” de El Mirador-Calakmul es en realidad una meseta, donde se encuentran una serie de concesiones de largo término para cosechar productos de la selva, dentro de un programa sustentable aprobado por el gobierno, el cual preserva tanto la selva tropical, como protege los recursos culturales ancestrales de los Maya, al mismo tiempo que provee ingresos para sustentar a las comunidades humanas de la región. El proyecto de ley impactaría negativamente este sistema exitoso, al remover tierras del estatus de protección para promover el desarrollo turístico” – continúa el texto, que fue enviado con copia al Senador James E. Risch, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y al Senador Bob Menéndez, del Comité del Senado sobre Relaciones Exteriores.

La Sociedad de Arqueología Americana señala adicionalmente que en el proyecto de ley se utiliza de forma exagerada superlativos como “el más grande”, “el más alto”, “el primero”, “el más temprano”, los cuales no están científicamente justificados y que parecieran dirigidos a fomentar comparaciones de patrimonio cultural insidiosas. La misiva hace notar además la importancia de la revisión y evaluación de cualquier investigación arqueológica por parte de pares.

“Como arqueólogos apreciamos y apoyamos la legitimidad de los diversos patrimonios culturales y el interés científico en los lugares, las estructuras y los objetos que conectan el siglo veintiuno con el pasado. Nosotros demandamos la participación de las comunidades indígenas y las comunidades locales del norte de Guatemala y el territorio adyacente de México en el planeamiento de cualquier programa de desarrollo en la región, y particularmente para el desarrollo turístico de sitios ancestrales, muchos de los cuales aún hoy día son considerados sitios sagrados.”

La Sociedad de Arqueología Americana (SAA) es la organización más grande de arqueólogos profesionales de las Américas en el mundo. Fue fundada en 1934 y su sede se encuentra en Washington, D.C. La SAA cuenta con más de 7000 miembros y su misión consiste en ampliar la comprensión y la apreciación del pasado de la humanidad a través de la investigación sistemática del registro arqueológico; promoviendo la investigación, la administración de los recursos arqueológicos, la educación pública y profesional y la difusión del conocimiento al servicio del interés público.

La carta completa se encuentra disponible en este enlace

Preservación de la Reserva de Biosfera Maya en Guatemala es exitosa

Por Pablo Gómez Barrios |
amlat@rcinet.ca
Publicado el miércoles 16 de octubre de 2019 a las 10:25
Actualizado el miércoles 16 de octubre de 2019 a las 16:15

En un gran depósito de Uaxactún, pequeño pueblo y ruinas mayas, situado a unos 20 kilómetros al norte de Tikal, un grupo de unas 40 mujeres trabajan en el cuidado de las hojas de Chamaedorea elegans o “xate” en la lengua local, una pequeña palmera que crece hasta 2 metros, muy popular como planta de interior y cuyos ramas ornamentales son comercializadas, sobre todo en Estados Unidos, por esta comunidad.

Las mujeres cosechan las ramas en la Reserva de Biósfera Maya, una concesión de miles de hectáreas de bosque tropical creada en 1990 en el departamento de Peten, que fue confiada a una comunidades indígenas a las que pertenecen las mujeres que trabajan allí.

Chamaedorea elegans o xate (iStockphoto)

La reserva cubre 2.2 millones de hectáreas  -considerada como una de las más grandes selvas tropicales al norte del Amazonas- está siempre amenazada por incendios, la deforestación por parte de agricultores y ganaderos, y las incursiones de los carteles de la droga.

Desde hace más de 24 años, la administración guatemalteca encargada de las zonas protegidas, instauró una política de concesiones para la explotación durable de la madera y otros productos del bosque. Un decisión que ha dado resultados positivos según las autoridades, defensores del medioambiente y poblaciones indígenas.

La idea es principalmente, el desarrollo sustentable de las comunidades dependientes de los bosques, respaldando también los esfuerzos nacionales que buscan reducir los efectos negativos de los cambios climáticos. Desde hace 24 años se ha logrado conservar la biodiversidad de este bosque, por medio del aprovechamiento forestal sostenible de especies y generando bienestar para las comunidades que por generaciones han vivido en el lugar.

La población de Uaxactún, que cuenta con unas 1.700 personas, vive también de la cosecha de pimienta y resina destinada a la fabricación de chicle, así como de la actividad turística generada por la visita de los sitios arqueológicos diseminados en la selva.

Las localidades de Yaxha-Nakum-Naranjo y Uaxactún forman parte de una zona de 1.1 millón de hectáreas donde se atribuyeron 9 concesiones forestales comunitarias. En la Reserva de la Biósfera Maya, las concesiones forestales comunitarias han generado más de 5.000 empleos y han quintuplicado ventas de la comercialización de productos como el xate, nuez de ramón, pimienta y chicle, que alcanzaron 1 millón de dólares en 2017.

Este artículo fue publicado originalmente por Radio Canadá Internacional en este enlace