Guatemala. Las comunidades que protegen la selva del Petén

Los últimos guardianes del bosque.
Las concesiones forestales comunitarias han permitido la conservación de una gran porción de la Reserva de la Biosfera Maya.

En algunos territorios de Petén, la protección del bosque y la extracción de madera no se contradicen. Desde hace casi 20 años, las concesiones forestales comunitarias han permitido la conservación de una gran porción de la Reserva de la Biosfera Maya. Esto, a pesar de graves amenazas, las tensiones sociales, la dura pugna por el control de un territorio y sus apetecibles recursos naturales.

A un costado del camino de terracería entre Tikal y Uaxactún, hay una torre de metal que sobrepasa la copa de los árboles. Desde arriba, se puede ver una extensión considerable de la Reserva de la Biosfera Maya. Si uno lanza la vista hacia el sur, verá el Parque Nacional de Tikal, el cual goza del mayor grado de protección ambiental. El panorama es sobrecogedor: una selva densa, uniforme, en donde cada árbol pelea duro para hacerse de un espacio al sol. A lo lejos, la silueta del Templo IV a penas se distingue.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

El bosque.

Si ahora uno gira la mirada hacia el norte, verá el área de la concesión forestal de Uaxactún, en donde una cooperativa comunitaria tiene derecho a talar árboles según normas ambientales estrictas. El paisaje es exactamente el mismo: un bosque que se pierde en el horizonte, un verde continúo que solo rompe, aquí y allá, algún árbol de flores amarillas o blancas, o una bandada de loros.

Para los administradores de la cooperativa y las ONG que la acompañan, el paisaje que se ve desde la torre es una muestra del éxito de un sistema de manejo forestal comunitario, creado y desarrollado en Guatemala, que ha permitido salvar una buena porción de la selva que cubría, hace unos 30 años, la mayor parte del departamento de Petén.

La Reserva de la Biosfera Maya

En 1990, bajo el gobierno de Vinicio Cerezo, se creó la Reserva de la Biosfera Maya: en la mitad norteña del Petén, 21 mil kilómetros cuadrados de selva tropical, un poco más que la  superficie de El Salvador, fueron puestas bajo la custodia de una institución recién creada, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

La reserva se organizó según varios regímenes de protección. El más fuerte es el de las áreas núcleo: parques nacionales como el de Tikal y Yaxhá, biotopos y corredores biológicos. En estos, se prohibieron los asentamientos humanos y cualquier tipo de explotación forestal.

Algunos ambientalistas querían que toda la reserva gozara de este tipo de protección. Pero entonces, ¿qué habría sido de las comunidades que habían quedado dentro de la reserva?

Sandra Sebastián

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Uaxactún vive de los recursos del bosque.

Y es que la selva petenera no es una selva virgen: desde principios del siglo 20, varias comunidades como Uaxactún y Carmelita viven de la extracción del chicle, la savia viscosa del chicozapote que servía de base a la goma de mascar, y de otros productos naturales como la pimienta gorda o el xate, una pequeña palma utilizada en arreglos florales.

Durante el proceso de creación de la reserva, éstas se organizaron y fundaron la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) para que la causa ambientalista no se transformara en un despojo para ellas. Dieron a entender que si no se les permitía seguir viviendo del bosque, su única alternativa sería la agricultura realizada bajo la destructiva modalidad de tumba y quema.

Por ejemplo, la concesión de Uaxactún ha obtenido un contrato millonario para enviar manchiche y pucté para el paso peatonal del puente de Brooklyn.

Las autoridades, asesoradas por organizaciones ambientalistas como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Rainforest Alliance o el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), buscaron  un equilibrio entre protección del bosque y actividades económicas. Se creó entonces la Zona de Usos Múltiples. En ésta, se permite la explotación sostenible de madera y de productos naturales. 40% de la reserva está bajo esta figura.

A partir de 1997, el CONAP empezó a otorgar concesiones a las comunidades: espacios dentro de la Zona de Usos Múltiples bajo la administración de una cooperativa. Cada una tiene derecho a extraer recursos del bosque, según normas impuestas por CONAP y por los organismos internacionales de certificación de la madera, a cambio de proteger su concesión de incendios, tala ilegal y asentamientos nuevos.

Sandra Sebastián

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Explotación sostenible de madera.

CONAP otorgó así 13 concesiones que suman alrededor de 500 mil hectáreas de bosque. Tres de estas fracasaron: sus líderes, manipulados por terratenientes y narcoganaderos, en vez de adherirse a las normas de manejo sustentable, repartieron las tierras y tumbaron una gran parte del bosque.

Las otras 10 buscan mejorar la calidad de vida de los asociados de las cooperativas y de sus respectivas comunidades a través del manejo forestal. En estas, se da esta paradoja: la tala de árboles es la garantía de la supervivencia del bosque.

Las cinco maderas del bosque

Cinco especies de árboles, de las más de 300 que tiene la selva petenera, brindan una madera con uso comercial. La más preciada y cara es la caoba, cuya madera roja es objeto de culto. Las otras especies son cedro, santa maría, pucté y manchiche. Son las que permiten la supervivencia de las comunidades forestales.

En un viaje de prensa organizado a iniciativa del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), institución con sede en Costa Rica y que es parte de la Organización de Estados Americanos, y financiado por la Fundación  Ford, Plaza Pública visitó la concesión de Yaloch. Esta tiene 25 mil hectáreas y es administrada por la cooperativa El Esfuerzo. Se encuentra al Norte de Melchor de Mencos y colinda, al este, con Belice.

Sandra Sebastián

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Caoba.

La carretera que se adentra en la concesión atraviesa un bosque tupido y oscuro. Llegamos a una bacadilla: un claro de alrededor de media hectárea que se abrió este año para sacar las maderas preciosas que  fueron extraídas.

Toda la explotación obedece a un plan de manejo forestal que garantiza que el recurso sea renovable. El área de la concesión ha sido previamente dividida en 30 cuadrantes. Cada año, uno solo de estos es aprovechado. Los demás, permanecen en reposo.

En el área de este año, todas las caobas han sido identificadas y ubicadas en un mapa. Sólo se talan las que sobrepasan 60 centímetros de diámetro. Si el árbol es menor, se guarda para la siguiente cosecha en esta área, que será dentro de 30 años. De los que tienen el diámetro indicado, se corta el 70%. Los demás sirven de semilleros para garantizar la reproducción de la especie. Además, los concesionarios tienen prohibido talar cerca de los ríos y lagunas o dentro de los sitios arqueológicos. En total, la intensidad de tala es uno a dos árboles por hectárea y por año.

Los árboles talados son llevados después al aserradero de la cooperativa en donde son cortados en tablas y exportados. Otra parte de la cosecha se manda a Forescom, una empresa propiedad de las cooperativas,  en donde la madera es procesada de forma más fina. Esta empresa busca agregarle valor a la madera fabricando productos como paneles, pisos, postes, celosías que también son exportados a Europa y Estados Unidos. Toda la madera extraída tiene el sello FSC (Forest Stewardship Council) que demuestra que la explotación maderera se ha realizado según normas muy estrictas, tanto ambientales como sociales.

Sandra Sebastián

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Aserradero de cooperativa.

Desde el punto de vista ambiental,  esta forma de operar es exitosa. El CATIE acaba de realizar un estudio sobre el estado de conservación de las especies maderables después de 15 o 20 años de manejo forestal por parte de las comunidades. Realizado por un experto estadounidense, James Grogan, el estudio mostró que las poblaciones de estas especies están en muy buenas condiciones. El nivel de explotación maderera está por debajo de la productividad de la selva, con lo cual, el recurso, en vez de disminuir, aumenta.

Según Bryan Finnegan, experto en manejo forestal del CATIE, el buen estado de conservación de la caoba y las otras maderas preciosas es crucial para la conservación de un bosque: garantiza que, además de su importancia ecológica, este tenga un valor económico. Según su experiencia, cuando las maderas preciosas se agotan en un bosque, la tentación por echarlo abajo crece.

Otros estudios anteriores ya mostraban la buena conservación de la selva petenera en las concesiones. Por ejemplo, la Wildlife Conservation Society mostró que la población de jaguares en estas zonas era de entre 10 y 12 cada 100 kilómetros cuadrados, lo cual, según los expertos, es una excelente estadística. Además, las imágenes satelitales demuestran que tasa de deforestación en las concesiones es de 0,4%, la mitad que en las zonas núcleo de la reserva que, teóricamente, gozan de mayor protección.

Amenazas a las concesiones

En 20 años de existencia, las concesiones no han tenido un momento de paz. Otorgadas en un territorio rico en recursos, enmarcado por dos fronteras conflictivas por donde trasiegan drogas y armas, estas despiertan el interés de políticos, empresarios y narcotraficantes. Así, los concesionarios han tenido que hacer frente a múltiples amenazas.

Una de las principales es la llamada narcoganadería: en su afán por controlar rutas  de trasiego de drogas, los narcotraficantes suelen adueñarse de grandes extensiones de tierra arrebatadas al bosque y que luego disfrazan de explotación ganadera. Sin estar preparadas para esto, las concesiones se convirtieron en un escudo ante el avance de esta práctica.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Ganadería.

Para visualizar la presión a la que han resistido las concesiones, basta con el caso de la Laguna del Tigre, la parte oeste de la Reserva de la Biosfera Maya. En este parque nacional, considerado como el mayor humedal de Mesoamérica ninguna actividad económica está permitida. En teoría. En la realidad, queda muy poco del bosque que cubría esta zona.

En el informe “Disputa por los recursos estratégicos”, el investigador Harald Waxenecker explica que la laguna del Tigre se convirtió en un territorio bajo control de diversos poderes fácticos: las empresas petroleras Basic Ressources primero, y Perenco después, familias de narcotraficantes como los Lorenzana y los Mendoza y grupos de poder político liderados por Manuel Baldizón y los hermanos Barquín.

La carretera que abrió Basic Ressources dentro de  la reserva permitió la entrada de una oleada de población que se asentó dentro del área protegida. Con esto, el parque nacional fue dividido en fincas y parcelas ilegales, y el bosque fue talado. Todo, ante la pasividad del Estado.

Sandra Sebastián

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Tikal.

Hay un peligro latente de que un proceso similar ocurra en las zonas donde están las concesiones forestales. Esto pondría en peligro, no sólo las áreas concesionadas, sino también los parques de El Mirador y Tikal. Algunas concesiones como Afisap, que colinda con la Laguna del Tigre, han tenido que hacer frente, repetidas veces, a invasiones de comunidades.

“En la actual coyuntura, si queremos salvar la Reserva, hay que frenar el avance de la narcoganadería, y esto es imposible sin el apoyo del Estado”, opina Marco Vinicio Cerezo Blandón, director de la organización ambientalista Fundaeco. Esta idea vuelve repetidamente en boca de los concesionarios, para quienes, sin el apoyo del Ejército para controlar el territorio, les será imposible resistir al avance de la ganadería y rutas para el trasiego de drogas. También les preocupa saber que bajo el bosque de las concesiones, hay yacimientos de petróleo por explotar.

Tres de estas fracasaron: sus líderes, manipulados por terratenientes y narcoganaderos, en vez de adherirse a las normas de manejo sustentable, repartieron las tierras y tumbaron una gran parte del bosque.

“Las concesiones forestales son un buen instrumento para la conservación. Pero no están en su óptimo. Están en una fase de suspenso. Y así como cayeron tres, podrían caerse las demás. No se han consolidado porque falta el liderazgo fuerte del Estado”, opina Juventino Gálvez, director de la Vicerrectoría de Investigación y Proyección de la Universidad Rafael Landívar, quien estaba al frente de CONAP cuando, a finales de los años 90, se entregaron las primeras concesiones.

Para Gálvez, los sucesivos gobiernos, desde Alfonso Portillo hasta Otto Pérez Molina, han quitado capacidades al CONAP, lo que ha puesto en peligro el desarrollo del modelo concesionario. Además, varios de estos gobiernos se olvidaron de mantener el control territorial de todo el Norte petenero.

En el terreno, no parece que el proceso esté moribundo. Las concesiones reciben apoyo constante de grandes organizaciones ambientalistas (CATIE, Rainforest Alliance, WCS, Defensores de la Naturaleza), y de la cooperación estadounidense. En la entrada de cada ruta hay talanqueras controladas por el ejército y la policía en las que siempre hay guardarrecursos de CONAP y representantes de las concesiones forestales. Estos puestos de control evitan el paso de madera ilegal, de ganado y de alambre de púas.

Sandra Sebastián

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Manuel Burgos, socio y guardabosques.

A nivel económico, los concesionarios se complacen en resaltar sus éxitos. Por ejemplo, la concesión de Uaxactún ha obtenido un contrato millonario para enviar manchiche y pucté para el paso peatonal del puente de Brooklyn. Esto, tras una licitación en la que se enfrentaron a 122 proveedores de todo el mundo. Por su parte, las cooperativas de Melchor de Mencos están orgullosas de venderles madera a los famosos fabricantes de guitarras Gibson y Taylor.

Además, las concesiones realizan esfuerzos por diversificar sus actividades. La recolección de xate, planta ornamental que se exporta luego a Estados Unidos y Europa, se une a la extracción de chicle, pimienta gorda y ramón. En Uaxactún, hay también un incipiente proyecto de turismo para que una parte de los visitantes de Tikal llegue a visitar el observatorio maya del lugar. En esta concesión, la que ha hecho los mayores esfuerzos por diversificarse, la madera aporta el 65% de sus ingresos, mientras que el 35% lo dan los demás productos.

Sandra Sebastián

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Hojas de xate.

Los ingresos permiten a las comunidades invertir en control del territorio. Según Teresita Chinchilla, de Acofop, las cooperativas invierten hasta Q2,5 millones anuales en patrullajes para evitar la tala y la cacería ilegal, así como para mantener los 300 kilómetros de brechas cortafuegos que recorren las concesiones.

Pero a pesar de estos logros, el modelo concesionario no puede aún valerse por sí mismo para funcionar. Las organizaciones ambientalistas que acompañan las cooperativas siguen siendo determinantes, tanto en lo técnico como en lo político. “Sin el apoyo internacional, nos costaría sobrevivir. La gente diría ‘ya están solos, podemos caerles’”, admite uno de los líderes de la cooperativa Laborantes del Bosque.

Sandra Sebastián

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Sin la vigilancia de los concesionarios la tala es eminente.

Otro tema que preocupa a las concesiones es su renovación. Estas fueron otorgadas, a partir de 1995, por una duración de 25 años. Por lo tanto, varias de estas sienten que el tiempo se les termina. Acofop, la asociación que las reúne, busca a una renovación temprana de las concesiones.

Marco Vinicio Cerezo también aboga por estos nuevos contratos: “La renovación debe darse temprano para darles certeza jurídica a los concesionarios. De otra forma, conforme la incertidumbre crezca, crecerá la tentación de vender pedazos de tierra como se vio en la concesión de La Colorada. Se necesitan contratos puestos al día, mejorados, que permitan reducir la presión de los narcoganaderos”.

Juventino Gálvez también apoya la renovación mejorada de un sistema que “trae más beneficios que perjuicios”. Pero ve con preocupación la respuesta del Estado. “Las administraciones del Conap no han visto a los concesionarios como verdaderos aliados. El país los ha dejado solos”. Un país, añade Gálvez, que suele promover el modelo de desarrollo del “gran capital, con uso intensivo de tecnología, contaminante, cortoplacista, enfocado en el mercado internacional”. Las concesiones forestales del Petén, añade Gálvez, “son un modelo alterno, centrado en las comunidades”.

Sobre las renovaciones, Eliseo Gálvez, subsecretario del CONAP, informa que la institución aún está realizando las evaluaciones  para decidir qué concesiones serán extendidas 25 años más. “No es automático que todas sean reconducidas”. Pero enseguida agregó: “CONAP reconoce  los esfuerzos de las comunidades para cumplir con  el manejo forestal sostenible. Este es un modelo que hay que  mantener y fortalecer ya que es un  ejemplo internacionalmente reconocido”. En cuanto al plazo para la renovación de las concesiones, afirmó que el proceso  de evaluación podría terminar el año que viene. “La renovación debería hacerse cinco años antes de que venzan las concesiones ya que este es el periodo que cubren los planes de manejo forestal”, explicó Eliseo Gálvez.

Queda por ver si la intención de CONAP no cambia con la llegada con las próximas autoridades. Otra incertidumbre es la voluntad del Estado en entablar un pulso con los poderes fácticos y  con las comunidades invasoras que ocupan y degradan grandes extensiones de la Reserva de la Biosfera Maya. Sin este apoyo, el bosque petenero tiene los días  contados.

 

http://www.plazapublica.com.gt/content/los-ultimos-guardianes-del-bosque

Guatemala sede del Intercambio de Experiencias sobre Concesiones Forestales

Asisten representantes de Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Honduras, Guatemala y Perú quienes comparten las experiencias de sus respectivos países.
•  El evento busca mejorar las condiciones para lograr concesiones forestales integrales como instrumento para contribuir a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Petén.  El intercambio, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Europea (UE), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala (CONAP), la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), el programa Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala de USAID, liderado por Rainforest Alliance y el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), se lleva a cabo en Petén del 29 al 31 de mayo con participación de medio centenar de personas nacionales y extranjeras quienes compartirán sus experiencias en torno a la gestión forestal sostenible en concesiones forestales en el trópico americano.

En Latinoamérica existen diversos grados de desarrollo en la implementación de procesos de concesiones forestales como instrumentos de conservación y desarrollo. Países como Guatemala y Bolivia tienen casi dos décadas de gestión; otros como Perú, Brasil y Belice tienen procesos de alrededor de diez años, mientras que algunos como Colombia están considerando iniciar procesos de administración a través de la asignación de concesiones forestales.

Guatemala, país sede de la actividad, posee un ejemplo avanzado en la gestión de las concesiones, ya que cuenta con programas robustos que integran el manejo forestal sostenible y la generación de beneficios socioeconómicos para los grupos comunitarios incluidos en el modelo.  Un estudio  reveló que la tasa de deforestación fue cercana a cero (0.4% anual) durante los últimos 14 años en las áreas bajo concesiones forestales comunitarias en Petén, en la zona de usos múltiples (ZUM) de la Reserva de Biosfera Maya. En paralelo, estos grupos están generando recursos para el sostenimiento de las comunidades. Así, entre 2007 y 2017 captaron más de US$55 millones derivados de la comercialización de madera, xate, pimienta, ramón y servicios turísticos, entre otros, y generaron  más de 26 mil empleos, según Rainforest Alliance. Adicionalmente, las áreas bajo concesión industrial también han mostrado impactos en términos ambientales, económicos y sociales.

Además, las concesiones forestales comunitarias han logrado significativos resultados en su labor de prevención y combate de incendios forestales presentando el 0.8% de siniestros en las unidades de manejo concesionadas a las comunidades durante 2017, según una investigación que utilizó datos de la NASA . En aspectos sociales, tanto las concesiones comunitarias como las industriales, han ido consolidando la prestación de servicios en materia de salud y otorgamiento de becas educativas.

Guatemala cuenta con un 35% de cobertura forestal en su territorio, siendo gestionadas bajo el sistema de concesión alrededor de 485,000 hectáreas. Destaca el caso de la RBM, dentro de la cual hay concesiones comunitarias y concesiones industriales, apoyadas por distintas organizaciones entre ellas, Rainforest Alliance, GIZ, CATIE, ICCO-Unión Europea, USAID y FAO, entre otros.

“Las concesiones forestales han demostrado ser un medio efectivo para abordar los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) ya que las comunidades reciben beneficios socioeconómicos de los bosques y actúan para su protección y su manejo de manera sostenible, y a su vez los bosques mantienen la biodiversidad y prestan una serie de beneficios ecosistémicos”, indicó Marco Boscolo, Oficial Forestal de la FAO.

Fortaleciendo la gobernanza de los bosques
La Comisión Forestal (COFO), integrada por los directores de los países (Estados Miembros) de la organización, solicitó a la FAO apoyo a los países en sus esfuerzos por mejorar sus regímenes de concesiones forestales y su gobernanza para la producción en bosques naturales de carácter público.

En ese marco, la FAO ha desarrollado un instrumento de autoevaluación de procesos concesionarios que forma parte de las “Directrices voluntarias para el manejo sostenible de los bosques naturales de producción de carácter público en países tropicales mediante concesiones forestales en el marco de la Agenda 2030”. Este instrumento se enfoca en formas de mejorar las políticas y prácticas para una «nueva generación» de concesiones forestales, abordando oportunidades y desafíos que actualmente enfrentan las concesiones forestales tropicales, agrupados en temas de gobernanza y políticas, aspectos socioeconómicos, prácticas de manejo forestal y relaciones con las comunidades forestales. Las directrices serán validadas con casos de estudio  en Guatemala, Perú y Bolivia.

En el Intercambio se dialogará y analizarán los resultados de la aplicación de este instrumento de autoevaluación y se realizarán  recomendaciones a nivel de los concesionarios, países y organizaciones facilitadoras, sobre cómo mejorar las condiciones  para lograr concesiones forestales integrales como instrumento para contribuir a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). También se crearán espacios para empezar un diálogo sobre concesiones forestales en el marco de la planificación territorial.

Multimedia:
Video FAO. Mujeres protectoras del árbol de Ramón: https://youtu.be/Gq2_ui3TleQ
Video Rainforest Alliance: https://www.youtube.com/channel/UCxjJBWixGgdwvMQiVpnCKiA
Video ACOFOP: https://www.youtube.com/watch?v=Mzn5DdmbXRg

Documentos:
Directrices voluntarias para el manejo sostenible de los bosques naturales de producción de carácter público en países tropicales mediante concesiones forestales en el marco de la agenda 2030:  http://www.fao.org/3/I9487EN/i9487en.pdf
Empatando la demanda por especies menos conocidas: Desarrollando las empresas forestales comunitarias: https://www.rainforest-alliance.org/lang/es/publications/forescom
Expandiendo el acceso al financiamiento de las empresas forestales comunitarias: https://www.rainforest-alliance.org/lang/es/publications/financial-mechanisms

Concesiones comunitarias: la salvación del bosque petenero

Por medio de estos contratos, miles de familias han sabido cuidar y aprovechar los recursos naturales de manera responsable.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

La deforestación ha sido un flagelo que ha consumido miles de hectáreas de bosque alrededor del mundo. La tala ilegal e indiscriminada ha cambiado paisajes enteros y en Guatemala también se ha vivido esta tragedia. Petén, el departamento más grande del país, no se ha escapado de este abuso.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

Sin embargo, todavía hay esperanzas, durante las últimas décadas, se han establecido áreas protegidas por medio de concesiones forestales administradas por Comunidades organizadas dentro de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, quienes a través del Proyecto Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala -CNCG- impulsado por la Agencia de Desarrollo USAID y liderado por Rainforest Alliance, han sumado esfuerzos para el desarrollo de este modelo de gestión sostenible.

¿Qué es una concesión forestal comunitaria?

Es un bosque, situado en un área protegida, conservado por la gente que allí vive. El Estado de Guatemala les ha dado a estas comunidades el derecho de aprovecharlo de manera sostenible. En el caso específico de Petén, los comunitarios aprovechan la madera, las hojas de xate, la nuez de ramón y ofrecen servicios turísticos a los visitantes, entre otros recursos.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

Existen 9 Concesiones Forestales Comunitarias y 2 Concesiones Forestales Empresariales.

Dentro de las áreas protegidas en Petén puedes visitar espacios naturales y ser parte del aprovechamiento turístico en sitios como:

  1. Parque Nacional El Mirador – Rio Azul
  2. Parque Nacional Tikal
  3. Parque Nacional Yaxhá-Nakúm-Naranjo

También hay otros espacios naturales tan atractivos como los parques nacionales, siendo estos:

  1. Carmelita, al oeste de la Reserva
  2. Uaxactún, en ruta al Parque Nacional Tikal
  3. Laguna de Yaloch, en Melchor de Mencos
Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

El trabajo realizado en estos sitios, ayuda a proteger el bosque, la fauna y los sitios arqueológicos que yacen en ellas. Gracias a estos esfuerzos, la deforestación en los sitios que ocupan ha sido casi nula durante 14 años. Mientras cuidan el bosque, las concesiones forestales comunitarias generan ingresos para los habitantes del área y ellos a cambio de esto ayudan a la fauna y la flora del lugar de manera indirecta y la perpetua. Aunque estas concesiones han sido otorgadas durante mucho tiempo, los contratos deben ampliarse en los próximos años por parte del Estado. En caso contrario, las concesiones forestales comunitarias podrían ser entregada a entidades privadas que podrían explotar el territorio, se perdería el trabajo realizado por los habitantes y el bosque podría quedar desprotegido y quedar vulnerable al mal uso de sus recursos.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

¿Cómo puedes ayudar?

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

¡Conócelas! Es importante que los guatemaltecos conozcan y disfruten de estos espacios naturales y descubran la labor de conservación que realizan los habitantes. Los bosques que antes eran acechados por la caza, la tala y los incendios forestales, ahora están protegidos y ofrecen beneficios económicos sostenibles para las familias que han cuidado de ellos. Las concesiones forestales comunitarias son un modelo de conservación global que Perú, Honduras, Indonesia y otros países han querido imitar.

Conoce más de esta labor en el enlace por Internet www.salvemospeten.com y en las redes sociales https://www.facebook.com/CNCGUSAID/ y www.facebook.com/ACOFOP/

La ganadería y el narcotráfico amenazan la Reserva de la Biosfera Maya

La Reserva de la Biosfera Maya de Guatemala está amenazada, no solo por los incendios o el cambio climático que afectan a uno de los pulmones ambientales de América, sino también por la ganadería y el narcotráfico.

Es por ello que la gobernanza comunitaria está preocupada y en pie de guerra para seguir cuidando su casa.

De acuerdo con Jorge Emilio Soza, vecino del municipio de San Andrés y socio fundador de la Asociación Forestal Integral (Afisap), una de las organizaciones comunitarias aglutinadas en la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop), esta zona está considerada como la que tiene la mayor concentración y conservación de sus bosques, ahora amenazada por diferentes motivos.

Entre ellos, explica, están las «actividades agrícolas y de ganadería, el narcotráfico», los «incendios provocados y la posible ampliación de un parque arqueológico en la denominada cuenca del Mirador».

En este sentido, el conservacionista y especialista en agronomía Marcedonio Cortave, quien ha protegido la reserva de la Biosfera Maya durante décadas, sostiene que la mayor amenaza que enfrenta la Reserva son los «incendios forestales y la narcoganadería», detrás de los que podría haber intereses para explotar posibles fuentes petroleras que existen en esta zona.

«Hay mucha influencia de gente queriendo avanzar para cambiar el uso del suelo y convertirlo en pastos para la ganadería e incluso hay asociados intereses de la narcoganadería, que es el concepto de aparentar ingresos por crianza de ganado, pero que en realidad a veces genera ingresos de actividades ilícitas», explica.

Cortave detalla que «es notable que los incendios son un fuego provocado para deterioro de recursos y avance de toma de tierras» y además añade que hay muchos intereses para aprovecharse del petróleo, que supuestamente hay en la zona.

Según un informe publicado esta semana, la oleada de incendios que se produjo este año en la zona, con casi 8.000 focos en solo 5 meses, devoró más de 2.000 hectáreas, aunque solo el 0,8 % de ellos se produjo en las 9 áreas que están bajo concesión a las comunidades.

Luisa Ofelia Gualip, de 45 años, es vecina de la aldea Uaxactú, una de las comunidades que forma parte de las 9 concesiones. Ha vivido ahí toda su vida y la única fuente de ingresos que tiene ella y su familia es el corte de la madera, la recolección de la palma de xate, una planta ornamental, y la nuez de ramón, una semilla comestible.

Su vida ahí es dura. La propia mujer relata que durante el verano que recién acaba de terminar sufren escasez de agua potable y la única forma de conseguirla es viajando varias horas hacia la zona central de Petén.

«Tenemos un pozo, pero el agua que sale de ahí tiene sal, entonces esa agua solo nos sirve para lavar maíz y lavar trastos, no la podemos utilizar para beber ni para cocinar», enfatiza esta madre de 9 hijos que también teme porque no renueven las concesiones, que vencen en un plazo de 5 años.

La gobernanza comunitaria en la zona forma parte del proyecto «Nuestras Tierras, Nuestros Bosques», implementado por la Asociación de Comunidades Forestales de Petén en cumplimiento a uno de los acuerdos de Paz de 1996 conocido como «Bosques de Paz».

El departamento de Petén es el hogar de la Reserva, que abarca más de 2 millones de hectáreas. El 40 % de este territorio lo conforma la denominada zona de usos múltiples, el área con más densidad de árboles, en concesión a las comunidades, y donde se hace aprovechamiento de los recursos naturales de manera sostenible.

Entre ellos destacan la madera, el xate, la nuez de ramón, la pimienta y el chicle, además del turismo y otros servicios comunitarios. Todas son actividades productivas que han estado dirigidas por las organizaciones comunitarias.

Son al menos 350.000 las hectáreas repartidas en 9 concesiones a los comunitarios que están agrupados en la Acofop. Cada una de las concesiones ha sido cedida por un periodo de 25 años y la más antigua es la que está en el municipio San Andrés.

Las concesiones están divididas entre las que no tienen población residente y las que sí, donde habitan un aproximado de 2.000 familias cuya principal fuente de ingresos son los recursos naturales.

Guatemala apela a la conservación de áreas protegidas en el COP21

En la edición 21 de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21, por sus siglas en inglés), el vicepresidente Juan Alfonso Fuentes Soria hizo una serie de solicitudes para incluirlas en el acuerdo que los jefes de Estado, miembros de la Naciones Unidas, firmarán en París, Francia, para combatir los efectos del cambio climático.

FECHA DE PUBLICACIÓN: 01-12-15
La Cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático tiene lugar desde ayer en París, Francia.

Por: Cindy Espina Cespina@elperiodico.com.gtEl vicemandatario señaló que países en vías de desarrollo, como Guatemala,  son los más afectados por las variabilidades del clima, pese a que estos son los que menos emisión de gases de efecto invernadero producen.  Es por esto que pidió a los países con grandes industrias, que establezcan en el tratado mecanismos para resarcir las pérdidas y daños que esta problemática mundial ha causado.

Fuentes Soria dijo que se deben implementar incentivos para la reforestación  de bosques y la restauración de ecosistemas que permitan hacer sostenible el territorio.

El Vicepresidente insistió en que el impulso de la economía en todas las regiones del mundo debe ir acompañado de políticas que reduzcan los gases de efecto invernadero.

 

Guatecarbón

El Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) y la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) propusieron en París una iniciativa para el rescate y conservación de la Reserva de la Biosfera Maya, con la cual se pretende realizar reforestación en esa área y disminuir la tala de árboles en la selva petenera. Esta fue denominada “Guatecarbón”.

Este proyecto abarca 721 mil 6 hectáreas de territorio guatemalteco para implementar acciones que tienen como principal objetivo la reducción de emisión de dióxido de carbono.

DIPUTADA ESPINA PIDE AGILIZAR APROBACIÓN DE INICIATIVA EN FAVOR DE LOS PRODUCTORES DE CHICLE

La diputada independiente, Dunia Marisol Espina, solicitó agilizar la aprobación de la iniciativa 5114,  Ley para Promover y Fortalecer la Actividad Chiclera, la cual se encuentra pendiente de ser aprobada por artículos y redacción final.

La parlamentaria hizo la propuesta ante los diputados Carlos Enrique Chavarría, subjefe de la bancada Compromiso Renovación y Orden (CREO); German Velásquez, independiente; Enrique Álvarez, de Convergencia; y Julián Tesucún, de (FCN-Nación), representante por el distrito de Petén.

A la reunión también acudieron miembros de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén -ACOFOP-, quienes apoyaron la petición de la legisladora y resaltaron la importancia que tiene esta propuesta de ley en beneficio de los productores de chicle de la localidad. “La ley dignifica nuestra labor, incrementando el porcentaje de ganancia que actualmente es de un 48%,  el cual es reducido a comparación de la producción que se ha visto afectada por el uso de sustitutos para la elaboración del producto”.

La diputada Espina coincidió con los comunitarios en que: “Este es un tema social que dignifica la actividad chiclera de la región. Además representa el desarrollo de la comunidades y sobre todo promueve un comercio justo”.

La iniciativa deroga el Decreto Número 99-96 del Congreso de la República, Ley para el Aprovechamiento y Comercialización del Chicle y para la Protección del Árbol del Chicozapote, el cual a criterio de los ponentes “se encuentra desactualizada”, lo que limita la producción y por ende las ganancias obtenidas mediante esta actividad comercial.

“Más allá de un ingreso económico, estamos hablando de una cultura. No es una actividad inicial, podemos afirmar que es una actividad de la cual se han beneficiado miles de familias”, explicó Jorge Sosa, representante de los productores de chicle en Petén.

Al finalizar, los parlamentarios indicaron que impulsarán la propuesta, aunque solicitaron una reunión con autoridades del Consejo Nacional de Áreas Protegidas -CONAP- para conocer su punto de vista. No descartaron elaborar algunas enmiendas para fortalecer la iniciativa con el fin de definir la temporalidad y sus alcances.

Por Isabel Mazariegos

En tres décadas han cambiado la Biosfera Maya y el volcán de Fuego

Nuevo “Earth Timelapse” refleja notoria pérdida forestal en selva petenera y las alteraciones del coloso y sus alrededores tras erupción del año pasado.

FECHA DE PUBLICACIÓN: 25-04-19

Por: Geldi Muñoz Palala / elPeriódicoGoogle Earth Timelapse ha presentado hoy varias actualizaciones de superficies del planeta que han cambiado en los últimos 35 años, entre las que figuran las del volcán de Fuego y la Reserva de la Biosfera Maya.

Un video global con acercamientos muestra los efectos por el paso del tiempo y permite a cualquier persona explorar las alteraciones en la Tierra desde 1984 hasta 2018. Se agrega soporte para teléfonos y tabletas, lo que hace más fácil investigar desde cualquier parte.

Timelapse ofrece una imagen integral cambiante del globo terráqueo, que incluye fenómenos sorprendentes como el surgimiento de las islas Palm en Dubái. De Guatemala se observa la pérdida de selva en dicha zona petenera y cómo cambiaron el coloso y sus alrededores luego de la erupción del año pasado.

Según un comunicado, por medio de Google Earth Engine –plataforma de Google Cloud para el análisis geoespacial en la escala de los petabytes–, combinaron más de 15 millones de imágenes satelitales (casi 10 mil billones de pixeles) para crear 35 imágenes globales libres de nubes que conforman Timelapse.

Estas provienen del programa Landsat USGS/NASA de los EE. UU. y el programa europeo Sentinel. Earth Timelapse está disponible en teléfonos y tabletas, e incluye un botón que permite navegar en el mapa usando Google Maps. Para explorar diversos lugares de Latinoamérica y sus cambios en el tiempo, ingresé aquí.

Autoridades públicas y privadas conocen modelo Forestal Sostenible

Con el objetivo de conocer el modelo de manejo forestal sostenible de la Reserva de Biosfera Maya (RBM) el pasado 25 y 26 de febrero de 2016, las nuevas autoridades del gobierno de Guatemala visitaron las concesiones forestales de Petén y a la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) la cual agremia a organizaciones comunitarias, involucradas en el manejo forestal dentro de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM).

Entre los participantes de esta gira se encuentran: el Presidente de AGEXPORT, Ing. Rolando Paiz, la Directora de Relaciones Institucionales de AGEXPORT,  Licda. Fanny D. Estrada; Director de la División de Desarrollo, Iván Buitrón,  así como el Ministro de Economía, Lic. Rubén Morales acompañados por Viceministros de Ambiente y Recursos Naturales, Finanzas, Agricultura Ganadería y Alimentación, así como al Secretario y Subsecretario Ejecutivos del Consejo Nacional de Áreas Protegidas, el Director de Desarrollo Económico de La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), así como alcaldes y representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Director de Rainforest Alliance.

Desde hace 8 años, se tiene una alianza entre AGEXPORT, ACOFOP y Rainforest Alliance para el fortalecimiento de cadenas de valor de productos como madera y xate, prestación de servicios turísticos en sitios arqueológicos como el Parque Nacional Yaxhá y el Sitio Uaxactún, además, apoyar el Proyecto GUATECARBON que busca a través del mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación Evitada y Degradación (REDD) la generación de créditos de carbono que se comercializarán en el mercado voluntario de carbono a nivel mundial y permitirán generar ingresos al país para seguir conservando la Reserva de Biosfera Maya, la cual se constituye como el área boscosa más importante del país, informó la Coordinadora Unidad de Gestión Ambiental, Vivian Villegas.

Durante esta  visita, los funcionarios intercambiaron con las comunidades forestales, las oportunidades de desarrollo local, alivio a la pobreza, gobernanza territorial y mitigación al cambio climático que el modelo de concesiones forestales ha generado en el Reserva de Biosfera Maya.  Además, conocieron las actividades productivas maderables y no maderables que se impulsan a nivel local para generar ingresos y empleos, a través del buen manejo forestal comunitario.

Algunos de los funcionarios tuvieron la oportunidad de realizar un sobrevuelo donde pudieron conocer la Reserva de la Biosfera Maya y  el estado de conservación de las áreas de importancia ambiental y arqueológica por el cinturón de protección de las comunidades forestales que protegen los bosques.

Además, se observó las enormes presiones que existen sobre estos recursos producto de amenazas como incendios y avance de la deforestación, que se convierten en retos importantes para las comunidades.

Me siento satisfecho del trabajo que se ha logrado en conjunto con las instituciones de este proyecto, considero  que estas 18 comunidades han logrado preservar la biosfera maya ante unos serie de riesgos importantes que van desde incendios forestales, invasiones, entre otros;  lo que demuestra que concesionar estas áreas a las comunidades fue y sigue siendo una excelente decisión, resaltó  el Presidente de AGEXPORT, Ing. Rolando Paiz.

También se realizó un panel en el que las autoridades de Gobierno y sector empresarial, expresaron su apoyo al modelo forestal comunitario comprometiéndose a impulsar desde sus instituciones acciones para continuar generando alternativas económicas a las comunidades forestales que les permitan mantener el modelo.

Para el Dr. Marcedonio Cortave, Director Ejecutivo de ACOFOP y líder del proceso concesionario, la visita fue muy exitosa porque les permitió fortalecer la alianza entre el sector comunitario, las autoridades de gobierno y el sector privado.

Mostramos que hay un esfuerzo, una lucha, que hemos jugado un papel importante en la conservación de la RBM. La idea es continuar fortaleciendo el modelo, todos sabemos de su gran importancia y  hoy las autoridades quedaron impresionadísimos de lo que se puede observar,  indicó el Dr. Cortave.

La conservación genera beneficios económicos al país

La ausencia de proyectos de conservación provocaría la pérdida de beneficios económicos para el país, en general, y afectaría directamente a las comunidades alrededor de las zonas protegidas. Esta es una de las premisas que la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) presenta para defender sus modelos de preservación.

En particular se menciona al modelo de Concesiones Forestales Comunitarias, un proyecto de gestión que ha logrado la conservación de los bosques de la zona de usos múltiples de la Reserva de la Biósfera Maya (RBM), considerada como el segundo bosque tropical más grande de América.

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Manejo sostenible

En Petén existen varios modelos de concesión forestal que han probado ser exitosos. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Reducir las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, causadas por la deforestación, y crear  fuentes de ingreso del bosque para la población local, es el objetivo de este proyecto. Durante 14 años ha logrado la conservación del 99.6% del bosque. De las 2,1 millones de hectáreas de la RBM, el proyecto le da un manejo sostenible a 655,673 ha.

Las comunidades involucradas realizan, además, proyectos de inclusión social, certificación de reducción de emisiones CO2, empresas comunitarias y promoción de actividades turísticas, entre otras.

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Impacto negativo

Las comunidades locales realizan actividades de mínimo impacto a los suelos y el ambiente. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Otorgadas durante 25 años, según mandato del Congreso de la República, la ausencia de este tipo de proyecto causaría que se dejen de percibir US$122 millones, lo que impactaría negativamente a las comunidades que habitan estas zonas. También se aumentaría la destrucción de los recursos naturales, mediante incendios forestales, expansión de la ganadería ilegal y otras actividades.

«El manejo forestal sostenible es el primer anillo que marca el devenir de una conseción comunitaria. Si este no es bien manejado, todo lo demás falla», dice Marco Boscolo, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).