Guatemala: selvas de guerra, bosques de paz

Guatemala: selvas de guerra, bosques de paz

El país centroamericano tiene una de las experiencias más exitosas del mundo de protección de bosques en un contexto de posconflicto. ¿Se podría replicar en Colombia? Reportaje de Lorenzo Morales desde Guatemala.

Guatemala tiene uno de los mejores programas de explotación sostenible de madera Guatemala: selvas de guerra, bosques de paz

La pinza del tractor se cerró sobre el inmenso tronco caído de un caoba centenario y lo jaló por una trocha de la selva, como si arrastrara a un muerto por los pies. Mirando cómo se alejaba, Mario Vinicio Pop Sánchez, el hombre que acababa de derribar el árbol, se apoyó en su motosierra como si fuera un bastón, se limpió el sudor de la cara y dijo: “El lineamiento aquí es conservar el bosque”.

No importa que ese día ya hubiera echado al piso una docena de gigantescos árboles, Pop Sánchez no mentía. En Uaxactún, un pequeño pueblo al norte de Guatemala, él y cerca de 300 socios más, la mitad mujeres, explotan de manera sostenible los recursos de 83.000 hectáreas de bosque, dentro de la Reserva de la Biósfera Maya, el mayor bosque tropical de Centroamérica.

Al año extraen unos 2.000 metros cúbicos de madera de especies valiosas como cedro, pucté, machiche y sobre todo caoba, una madera preciosa cuyo comercio está restringido por convenios internacionales. También explotan otros recursos no maderables como pimienta, nuez de ramón (un alimento ancestral maya) y, sobre todo, xate, una palma ornamental que exportan a las floristerías de Estados Unidos.

Foto: Lorenzo Morales

Como Uaxactún, otros pueblos dentro de la reserva –la mayoría antiguos campamentos de explotación de chicle fundados a comienzos del siglo XX– están organizados bajo un sistema de concesiones forestales comunitarias. Las concesiones son fruto de los acuerdos de paz que terminaron con 36 años de guerra civil en Guatemala y entregaron, entre otras, 100.000 hectáreas a campesinos sin tierra.

Hoy las concesiones comunitarias cubren 500.000 hectáreas de la región de Petén y generan al año unos 6 millones de dólares exportando madera y casi 2 millones más en productos no maderables que benefician a unas 15.000 personas, según datos de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) que agrupa a casi 2.500 socios.

La experiencia podría ofrecer alternativas al dilema que enfrentan países que aún conservan importantes bosques tropicales, y en especial aquellos como Colombia que dejan atrás un largo conflicto armado. Un camino es prohibir el uso del bosque y expulsar a la gente sin tener manera de garantizar que no entrarán los taladores o mineros ilegales. El otro, sustraer las zonas de reserva y entregarlas a los ocupantes para que las cultiven o las vuelvan potreros con un alto costo ambiental.

Foto: Lorenzo Morales

“El modelo en Guatemala es la comprobación de que las comunidades pueden manejar de forma comercial y sostenible la madera del bosque”, explicó David Kaimowitz, director de Desarrollo Sostenible de la Fundación Ford y experto en manejo forestal en América Latina. “En contextos de posconflicto como el de Colombia hay una gran presión sobre los bosques y este tipo de aprovechamiento es una alternativa a la ampliación de la frontera agrícola”, dijo.

La experiencia de Guatemala se suma a la creciente evidencia de que la seguridad sobre los derechos de propiedad o usufructo, por parte de las comunidades que habitan y dependen económicamente de los bosques, es la mejor garantía de protección contra la deforestación, dice un reporte del World Resources Institute.

“Aquí no vivimos de la agricultura”, explicó Reina Valenzuela, una mujer de rasgos mayas que trabaja clasificando xate en el centro de acopio de Uaxactún, una rústica bodega a donde llegan todos los días hombres que emergen de la selva con sus cargas de palma a la espalda. Ella y 30 mujeres reciben 2.000 quetzales al mes (unos 300 dólares) por su trabajo. “Del bosque vivimos, nos da una fuente de vida para comprar el maíz”, dijo la mujer de 55 años y 7 hijos.

A diferencia de la madera que tiene un solo ciclo de corte anual, el xate se explota todo el año y es intensivo en mano de obra. El dinero que reciben se va en pagar los jornales de los múltiples trabajos asociados: recolectores, conductores, contadores y vigilantes, entre otros. Y les sobra para becar a jóvenes que estudian fuera para ser maestros o formarse en turismo.

«La clave es no aprovechar más de lo que crece el bosque», explicó Gustavo Pinelo, un ingeniero forestal de Catie, un centro de investigación y autor de un estudio reciente que prueba que el volumen de extracción por hectárea permite que las especies se renueven antes del siguiente ciclo de corte. «La intensidad del aprovechamiento es baja; 5 o 6 metros cúbicos por hectárea, mientras que en otros proyectos es de 20 o 30», dijo.

Para evitar que se violen los topes o se cuele madera ilegal hay una estricta cadena de custodia. La extracción está certificada por el Forest Stewardship Council (FSC) y, por ejemplo, fabricantes de guitarras como Gibson o Bedell, clientes de las asociaciones de Petén, marcan sus instrumentos con el número de registro del árbol del que proviene.

Auditoría social

La organización comunitaria que se ha construido alrededor de las concesiones tiene impacto mucho más allá de la conservación, resaltó Kaimowitz. “Les permite a los asociados negociar con el Estado la mejora de caminos, salud, educación y seguridad”, dijo.

“Aquí hay que cuidar estas tierras de los cazadores y de los predadores madereros”, dijo Winston Spencer, un carpintero de 71 años que llegó cuando los gobiernos militares impulsaron la colonización de estas tierras. Ahora es líder de una concesión en Melchor de Mencos, otro pueblo en la reserva.

Los asociados hacen patrullajes constantes en 4×4 con sistemas de GPS que ellos mismos pagaron, y trabajan de la mano con el Ejército que ha instalado puestos de control en los caminos de tierra blanca por los que se accede a la reserva y por los que se ven, entre nubes de polvo, pelotones de soldados y campesinos patrullando. Dicen que pocas veces se han enfrentado con los taladores que casi siempre huyen cuando advierten su presencia. El índice de deforestación en las concesiones es casi nulo, un 0,4 por ciento, según Rainforest Alliance.

Foto: Lorenzo Morales

Esos patrullajes ecológicos también han disuadido a otros criminales. Estamos en zona de frontera, a 60 kilómetros de México y a tiro de piedra de Belice, un punto cada vez más codiciado por los traficantes de droga. “Esta era zona de ‘mojados’ (migrantes ilegales), de contrabando, drogas y en el norte hay conflictos con narcoganaderos”, dijo Spencer.

El contraste con las zonas donde el control depende solo del gobierno se puede ver tomando una trocha que lleva a El Pilar, un parque nacional de 5.000 hectáreas que está a cargo de dos solitarios guardabosques. Allí, junto a una ruina maya, están todavía los tocones muertos de cedros de más de 70 años que, según los pobladores, fueron talados por ilegales que traficaron la madera hacia Belice.

“Mientras la madera de este árbol pudieron venderla en unos 6.000 quetzales (unos 900 dólares), certificada como la nuestra cuesta el triple”, explica Sergio Ortiz, uno de los guardianes de Acofop, recostándose contra el muñón seco de uno de esos cedros. “La tala ilegal siempre será más barata”.

El gobierno también tiene dificultades para controlar el avance de la agricultura que ha ido mordisqueando los límites de la reserva, pese a que solo el 14 por ciento de sus suelos tienen vocación agrícola. A la vista de una garita que marca el ingreso se pueden ver extensos cultivos de maíz y, ahora, en pleno verano, las densas y peligrosas columnas de humo que se elevan cuando queman el rastrojo.

Los incendios son una amenaza. Todos los días, la asociación recibe reportes satelitales de los puntos de calor, con el apoyo de la Nasa y universidades de Estados Unidos.

Foto: Lorenzo Morales

Petén fue una de las zonas más golpeadas por la guerra. Allí se registraron 13 masacres, entre ellas la de Dos Erres en 1982 donde un comando de kaibiles, una fuerza elite del Ejército, asesinó a 350 pobladores incluyendo niños y niñas, acusados de pertenecer a la guerrilla.

“Sin los acuerdos de paz no estarían las concesiones y sin ellas no sé dónde estaríamos nosotros”, dijo Macedonio Cortave, fundador y presidente de Acofop. “Tal vez bajo tierra”. En su aldea hubo varias masacres, su casa fue incendiada y un hermano está desaparecido; él tuvo que exilarse durante un año. El carpintero Spencer perdió a cuatro familiares, incluido un hermano. Muchos de los que trabajan en el bosque cuentan, en voz baja, historias parecidas.

Foto: Lorenzo Morales

Las concesiones y el tipo de organización social que han propiciado permiten también un proceso de reconciliación entre viejos enemigos. “Aquí hay gente que estuvo en el Ejército y en la guerrilla; andaban cazándose y hoy día trabajan juntos”, contó Cortave.

Las concesiones fueron otorgadas por 25 años y algunas ya están próximas a vencer. El gobierno de Guatemala no se ha pronunciado al respecto, pero muchos temen que los tentáculos de quienes se oponen a las concesiones comunitarias puedan influir para no renovarlas.

Aunque la guerra quedó atrás la lucha por este territorio sigue. “Hay muchos interesados en agarrar esas tierras para otros propósitos”, explica Kaimowitz y mencionó a narcos que quisieran camuflar allí pistas, cultivadores de palma africana, ganaderos y operadores de megaturismo. En estos bosques, a unos 200 kilómetros de Cancún, están las famosas ruinas mayas de Tikal que atraen al año 200.000 visitantes.

Kaimowitz cree que uno de los principales obstáculos para que este modelo pueda anclarse en otros países es la incertidumbre sobre la propiedad de la tierra o su usufructo, común en América Latina, lo cual hace inviable el compromiso de las comunidades sobre un patrimonio que no reconocen como suyo. “Lo otro –dijo– es voluntad política. El exceso de requisitos a las comunidades y la exigencia de estudios costosos es una manera de bloquearlas”.

Tras la firma de los acuerdos, el gobierno quería entregar las concesiones a grandes industrias para que ellas generaran empleo. “No había confianza en que las comunidades pudieran hacer un aprovechamiento responsable del bosque”, dijo Cortave. “La lección es: hay que confiar en la gente”.

En lengua maya Guatemala significa ‘donde abundan los árboles’. En las selvas de Petén esa podría ser la única profecía maya que sí se está cumpliendo.

Artesanías de Uaxactún ganan aceptación y ayudan a familias

Artesanías de Uaxactún ganan aceptación y ayudan a familias

Agrupaciones de mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, muestran su ingenio con la elaboración de artesanías,  a través de las cuales mejoran  sus condiciones económicas.

La artesana Vilsa Gualip muestra algunas de las muñecas de tuza que vende en Uaxactún, San Andrés, Petén. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)La artesana Vilsa Gualip muestra algunas de las muñecas de tuza que vende en Uaxactún, San Andrés, Petén. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Hoy en día, unas 40 mujeres de la comunidad, situada a 85 kilómetros de Ciudad  Flores, se dedican a la elaboración de artesanías de tuza y madera, con lo que han logrado mejorar de manera considerable sus ingresos económicos.

Gloria Espina Bances, encargada del área de Turismo Comunitario de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop),  comentó que Uaxactún es la zona de Petén  donde la artesanía se trabaja de manera constante.

Añadió que el grupo de mujeres es capacitado en la elaboración de diferentes artículos, así como en la búsqueda de mecanismos de comercialización. La mayor parte de artículos que producen se venden en el Parque Nacional Tikal, principalmente a turistas extranjeros.De acuerdo con Espina, recientemente las mujeres aprendieron a trabajar artesanías con residuos de maderas finas, las cuales recolectan en zonas boscosas del lugar.

Las artesanías de las mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, son utilizadas en eventos sociales. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Vilsa Gualip, artesana, comentó que elabora muñecas de tuza y artesanías de madera desde hace varios meses, con lo que contribuye en la economía de su familia.Agregó que una muñeca de tuza cuesta Q20 y que con lo que recauda con la venta de  sus trabajos paga la educación de sus hijos, quienes estudian en el área central del departamento.

María García, otra artesana, dijo que además de las muñecas de tuza también trabaja  con collares y tejidos de lana.

Explicó que dependen de las compras que hacen muchas personas y que gracias a la calidad de sus productos con frecuencia reciben pedidos de diferentes partes del país.

Indicó que cada día una mujer produce 10 muñecas con diferentes diseños.

Expuso que incluso han trabajado muñecas para fiestas de 15 años, las cuales se elaboran con los colores de vestido de la cumpleañera.

Las artesanas esperan que los mercados para sus productos se amplíen, por lo que cada día innovan sus formar y colores.

Expertos de Latinoamérica intercambian experiencias sobre concesiones forestales en Petén

Las concesiones forestales en Latinoamérica y el Caribe son de gran importancia para el desarrollo de comunidades, coinciden expertos de varios países que intercambiaron opiniones en una reunión efectuada en Petén.

Autoridades y representantes de distintas organizaciones que velan por el ambiente participan en intercambio de experiencias sobre las concesiones forestales. ((Fotos Prensa Libre: Óscar García)Autoridades y representantes de distintas organizaciones que velan por el ambiente participan en intercambio de experiencias sobre las concesiones forestales. ((Fotos Prensa Libre: Óscar García)

Representantes de instituciones nacionales y profesionales de Bolivia, Brasil, Honduras, Belice y Colombia contaron sus experiencias sobre las ventajas de aprovechar el bosque.

De acuerdo con las instituciones involucradas, las concesiones permiten el desarrollo sostenible al aprovechar los recursos obtenidos de los árboles.Durante la reunión se afirmó que la participación de las comunidades es muy importante para aprender prácticas de desarrollo sostenible en bienestar de la población.Lea también: Bosque de 36 mil metros cuadrados en Palencia podría convertirse en parque ecológico

Un ejemplo es la Zona de Usos Múltiples de la Reserva de la Biosfera Maya, que maneja en forma sostenible las organizaciones comunitarias que integran la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop), que bajo certificación ha logrado conservar el 99.6 por ciento del bosque en los últimos 14 años.

La Reserva de la Biosfera Maya (RBM) abarca al menos 2.1 millones de hectáreas y cuenta con biodiversidad de flora y fauna, historia y cultura.

Los expertos latinoamericanos resaltaron que las concesiones han tenido un buen impacto económico en sus países y consideran que la población es el eje principal para la protección del ambiente.

Además, destacan que la participación de la mujer ha sido importante, por lo que se le debe involucrar en los manejos productivos del bosque, así como a los jóvenes.

Acción comunitaria

Magner Estrada, viceministro de Ambiente, indicó que el proceso de concesiones forestales se ha fortalecido con la acción comunitaria y la certificación internacional y que busca desarrollar la conservación de las áreas boscosas y el impulso del bienestar humano en la RBM.

“El proceso de concesiones en el área de Petén fue visualizado de forma positiva, por lo que es prioridad del Gobierno apoyar. Para lograr los objetivos, las comunidades son importantes en la prevención de los incendios forestales”, explicó Estrada.

Diego Recalde, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala, expresó que para ellos es muy importante el intercambio de experiencias entre países, pues son fundamentales para el manejo de los bosques y para implementar mejores prácticas con directrices voluntarias.

Adriana Girón, gobernadora de Petén, dijo que las concesiones forestales son necesarias para contrarrestar la deforestación y son la herramienta para el desarrollo sostenible y la conservación de los recursos.

Los protectores del bosque de Petén

Encontrándome en la comunidad de Carmelita, en el departamento de Petén, pude comprobar una vez más el manejo forestal de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) con productos maderables y no maderables del bosque y actividades de ecoturismo hacia El Mirador.

A finales de los años 80 y principios de los años 90, en Centroamérica se desarrollaron políticas sobre conservación de áreas boscosas, hídricas y culturales. Los gobiernos de ese entonces crearon legislaciones específicas, y establecieron todo un complejo de áreas protegidas, aunque habían buenas intenciones, intentaban la conservación y perpetuidad de una manera equivocada. En otras palabras, que el bosque no se tocara en absoluto.
Siendo un país rico en recursos naturales y culturales, Guatemala se anexó a estas iniciativas y en 1989 se creó el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (Sigap) y por ende, también nació el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). En 1990 se creó la Reserva de la Biósfera Maya (RBM) durante el gobierno de Vinicio Cerezo, convirtiéndose en el área protegida más grande de todo el país, con más de dos millones de hectáreas de bosque natural. Al suceder esto, los retos crecieron para el Conap, pues esta reserva era una zona de influencia de las comunidades campesinas e indígenas de la región que tenían necesidades de supervivencia.

Inmediatamente con la creación de la RBM y sus distintas zonas, en 1990 la política de no tocar las áreas protegidas, lejos de ayudar a la conservación, ocasionó conflicto y rechazo entre las comunidades, creando así un clima de ingobernabilidad y confrontación. A todo esto, ya había dos concesiones industriales autorizadas, pero no comunitarias. Luego nace Concofop que le solicitó al Estado las áreas boscosas en 1996, mientras que Acofop se legaliza hasta el 19 de junio de 1997. Al principio hubo mucha desconfianza que si los campesinos, sin experiencia forestal o empresarial iban a poder tener éxito en el proceso comunitario de conservación, o si por el contrario se terminaría el bosque. No obstante, 20 años más tarde han tenido éxito con un modelo productivo de sostenibilidad.

Hoy en día, el 70% de la cobertura boscosa de la RBM está en manos de las comunidades, y el 99.6% del bosque se ha venido conservando sin incidencia de incendios por más de dos décadas. Este hecho me consta, pues a lo largo del tiempo he visto cómo se destruyen los bosques de Petén fuera de las concesiones, pero se conservan las que sí son manejados por los concesionarios. Notemos que ellos no permiten ni las invasiones ni los saqueos fortuitos ni los incendios provocados. Esto les ha permitido ganar premios mundiales, siendo de las únicas organizaciones comunitarias en el planeta que han podido conservar más de 500 mil hectáreas de bosque por espacio de 20 años.

¿Qué aprendemos del modelo de gobernanza comunitaria forestal? Que con la presencia de ellos, permitiéndoles la productividad y con un manejo sostenible, el resultado final es que se sostiene el bosque.
En esta nueva contienda electoral, el trabajo de gobernanza de Acofop debe ser comprendido por los candidatos, ya que se trata de un modelo único en el mundo de manejo forestal, con productos maderables y no maderables, permitiendo que el bosque sobreviva.

El 5 de febrero, la RBM celebró 29 años y podemos asegurar que cumple con su función. La Concesión y Comunidad de Carmelita, Acofop y otros concesionarios lo están celebrando junto a las instituciones que la conformaron y confiaron en el modelo hace 20 años. ¡Qué orgullo!

Entrevista del Embajador, Stefano Gatto en Prensa Libre: «Seguimos apoyando en ejes estratégicos» 31-01-18

Guatemala seguirá siendo de interés en materia de cooperación en diferentes ejes, afirmó Stefano Gatto, embajador y jefe de delegación de la Unión Europea (UE). Seguridad alimentaria, justicia, derechos humanos sociedad y competitividad es la ruta de cooperación para el período 2018-2020, por lo que la delegación hizo una convocatoria para los sectores interesados en participar en los programas. El apoyo financiero aprobado para el periodo 2014-2020 es de 166 millones -Q1 mil 518 millones-, pero se han comprometido 55 millones y están pendientes más de 100 millones.*

 

Guatemala seguirá siendo de interés en materia de cooperación en diferentes ejes, afirmó Stefano Gatto embajador y jefe de delegación de la Unión Europea (UE). Seguridad alimentaria, justicia, derechos humanos sociedad y competitividad es la ruta de cooperación para el período 2018-2020, por lo que la delegación hizo una convocatoria para los sectores interesados en participar en los programas. El apoyo financiero aprobado para el periodo 2014-2020 es de 166 millones -Q1 mil 518 millones-, pero se han comprometido 55 millones y están pendientes más de 100 millones.

En el 2018 se cumplen 21 años de cooperación de la Unión Europea con Guatemala, recordó el diplomático, quien hace un balance sobre los programas ejecutados. ¿Cuál es el marco financiero de la cooperación de La UE h^cia Guatemala? Está regulada para un período de siete años -2014 al 2020-, y ahora estamos en la parte media, por lo que tenemos un monto de 166 millones para diferentes prioridades, que es cooperación con instituciones públicas y sector privado. ¿Cómo se divide la cooperación? Las políticas públicas se seleccionan en conjunto con el gobierno de Guatemala y la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplán), que corresponde a intereses comunes. Otra parte es con la sociedad civil de interlocutores del mundo tanto en lo económico como en lo social. Cada dos años hacemos un llamado -para recibir- a propuestas y en el 2017 finalizamos una serie de 18 proyectos nuevos. ¿En qué áreas? En general, temas de sociedad civil, derechos humanos y autoridades locales -municipalidades y mancomunidades-. Estos proyectos se aprobaron en el 2017 y empiezan su ejecución este afto durante los próximos tres años.

Queremos ser muy rigurosos con las convocatorias para que los proyectos a proponer sean prioridades, y lo hacemos saber a la sociedad civil, a las mancomunidades y a los municipios para recibir las ofertas administrativas. ¿Qué otros proyectos hay? De ninguna manera se agota el apoyo a Guatemala en sus instituciones, también existen otras convocatorias y prioridades como lo son seguridad y justicia, seguridad alimentaria, y el apoyo al Ministerio de Salud. También en la competitividad, que se trata de cooperación en el ámbito económico para pequeñas y medianas empresas. En particular, esta última iniciativa pretende mejorar la competitividad del país en el acceso al mercado internacional y promover la exportación de bienes y servicios a la Unión Europea aprovechando el Acuerdo de Asociación, vigente desde el 2013. En competitividad, ¿cómo se desglosa el apoyo de cooperación? La Asociación Guatemalteca de Exportadores y otros gremios empresariales son socios, que tienen como objetivo potenciar al empresariado para competir y promover el mercado europeo.

Para este año se realizará en Guatemala el AL-Invest que es el programa de cooperación internacional de la Comisión Europea en Latinoamérica, En este rubro, ¿qué es lo que más destaca? En el período 2007-2014 queremos dar una prioridad al empleo, sobre todo el juvenil. Este tema tue un programa exitoso que está concluyendo ahora, y se aprobaron tanto las ferias de empleo como las ventanillas de empleo en los departamentos, en conjunto con los ministerios de Economía y Trabajo. Se dará continuidad a la política de desarrollo digno y hay mucha experiencia en la política desempleo juvenil. ¿Qué resultados se esperan con estos proyectos? Mayor atención en seguridad alimentaria a las familias necesitadas, reducción de la tasa de desempleo y una mayor exportación por parte de las pymes hacia Europa. APOYO BILATERAL Estas son algunas de las áreas en las que se desarrollarán proyectos en el 2018. Seguridad alimentarla: C60 millones Resolución de conflictos, paz y seguridad: C37 millones Competividad: C64.8 millones Medidas de apoyo: C5 millones El monto indicativo asignado para Cuatemala es de C166.8 millones. Fuente: Embajada de la UE en el país. La Unión Europea confirma cooperación al país por Q1 mil 518 millones en proyectos de derechos humanos, sociedad civil y empleo juvenil, entre otros.

Artesanías de Uaxactún ganan aceptación y ayudan a familias

Agrupaciones de mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, muestran su ingenio con la elaboración de artesanías,  a través de las cuales mejoran  sus condiciones económicas.

Hoy en día, unas 40 mujeres de la comunidad, situada a 85 kilómetros de Ciudad  Flores, se dedican a la elaboración de artesanías de tuza y madera, con lo que han logrado mejorar de manera considerable sus ingresos económicos.

Gloria Espina Bances, encargada del área de Turismo Comunitario de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop),  comentó que Uaxactún es la zona de Petén  donde la artesanía se trabaja de manera constante.

Añadió que el grupo de mujeres es capacitado en la elaboración de diferentes artículos, así como en la búsqueda de mecanismos de comercialización. La mayor parte de artículos que producen se venden en el Parque Nacional Tikal, principalmente a turistas extranjeros.

De acuerdo con Espina, recientemente las mujeres aprendieron a trabajar artesanías con residuos de maderas finas, las cuales recolectan en zonas boscosas del lugar.

Las artesanías de las mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, son utilizadas en eventos sociales. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Las artesanías de las mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, son utilizadas en eventos sociales. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Vilsa Gualip, artesana, comentó que elabora muñecas de tuza y artesanías de madera desde hace varios meses, con lo que contribuye en la economía de su familia.

Agregó que una muñeca de tuza cuesta Q20 y que con lo que recauda con la venta de  sus trabajos paga la educación de sus hijos, quienes estudian en el área central del departamento.

María García, otra artesana, dijo que además de las muñecas de tuza también trabaja  con collares y tejidos de lana.

Explicó que dependen de las compras que hacen muchas personas y que gracias a la calidad de sus productos con frecuencia reciben pedidos de diferentes partes del país.

Indicó que cada día una mujer produce 10 muñecas con diferentes diseños.

Expuso que incluso han trabajado muñecas para fiestas de 15 años, las cuales se elaboran con los colores de vestido de la cumpleañera.

Las artesanas esperan que los mercados para sus productos se amplíen, por lo que cada día innovan sus formar y colores.

Guatemala. Las comunidades que protegen la selva del Petén

Los últimos guardianes del bosque.
Las concesiones forestales comunitarias han permitido la conservación de una gran porción de la Reserva de la Biosfera Maya.

En algunos territorios de Petén, la protección del bosque y la extracción de madera no se contradicen. Desde hace casi 20 años, las concesiones forestales comunitarias han permitido la conservación de una gran porción de la Reserva de la Biosfera Maya. Esto, a pesar de graves amenazas, las tensiones sociales, la dura pugna por el control de un territorio y sus apetecibles recursos naturales.

A un costado del camino de terracería entre Tikal y Uaxactún, hay una torre de metal que sobrepasa la copa de los árboles. Desde arriba, se puede ver una extensión considerable de la Reserva de la Biosfera Maya. Si uno lanza la vista hacia el sur, verá el Parque Nacional de Tikal, el cual goza del mayor grado de protección ambiental. El panorama es sobrecogedor: una selva densa, uniforme, en donde cada árbol pelea duro para hacerse de un espacio al sol. A lo lejos, la silueta del Templo IV a penas se distingue.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

El bosque.

Si ahora uno gira la mirada hacia el norte, verá el área de la concesión forestal de Uaxactún, en donde una cooperativa comunitaria tiene derecho a talar árboles según normas ambientales estrictas. El paisaje es exactamente el mismo: un bosque que se pierde en el horizonte, un verde continúo que solo rompe, aquí y allá, algún árbol de flores amarillas o blancas, o una bandada de loros.

Para los administradores de la cooperativa y las ONG que la acompañan, el paisaje que se ve desde la torre es una muestra del éxito de un sistema de manejo forestal comunitario, creado y desarrollado en Guatemala, que ha permitido salvar una buena porción de la selva que cubría, hace unos 30 años, la mayor parte del departamento de Petén.

La Reserva de la Biosfera Maya

En 1990, bajo el gobierno de Vinicio Cerezo, se creó la Reserva de la Biosfera Maya: en la mitad norteña del Petén, 21 mil kilómetros cuadrados de selva tropical, un poco más que la  superficie de El Salvador, fueron puestas bajo la custodia de una institución recién creada, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

La reserva se organizó según varios regímenes de protección. El más fuerte es el de las áreas núcleo: parques nacionales como el de Tikal y Yaxhá, biotopos y corredores biológicos. En estos, se prohibieron los asentamientos humanos y cualquier tipo de explotación forestal.

Algunos ambientalistas querían que toda la reserva gozara de este tipo de protección. Pero entonces, ¿qué habría sido de las comunidades que habían quedado dentro de la reserva?

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Uaxactún vive de los recursos del bosque.

Y es que la selva petenera no es una selva virgen: desde principios del siglo 20, varias comunidades como Uaxactún y Carmelita viven de la extracción del chicle, la savia viscosa del chicozapote que servía de base a la goma de mascar, y de otros productos naturales como la pimienta gorda o el xate, una pequeña palma utilizada en arreglos florales.

Durante el proceso de creación de la reserva, éstas se organizaron y fundaron la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) para que la causa ambientalista no se transformara en un despojo para ellas. Dieron a entender que si no se les permitía seguir viviendo del bosque, su única alternativa sería la agricultura realizada bajo la destructiva modalidad de tumba y quema.

Por ejemplo, la concesión de Uaxactún ha obtenido un contrato millonario para enviar manchiche y pucté para el paso peatonal del puente de Brooklyn.

Las autoridades, asesoradas por organizaciones ambientalistas como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Rainforest Alliance o el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), buscaron  un equilibrio entre protección del bosque y actividades económicas. Se creó entonces la Zona de Usos Múltiples. En ésta, se permite la explotación sostenible de madera y de productos naturales. 40% de la reserva está bajo esta figura.

A partir de 1997, el CONAP empezó a otorgar concesiones a las comunidades: espacios dentro de la Zona de Usos Múltiples bajo la administración de una cooperativa. Cada una tiene derecho a extraer recursos del bosque, según normas impuestas por CONAP y por los organismos internacionales de certificación de la madera, a cambio de proteger su concesión de incendios, tala ilegal y asentamientos nuevos.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Explotación sostenible de madera.

CONAP otorgó así 13 concesiones que suman alrededor de 500 mil hectáreas de bosque. Tres de estas fracasaron: sus líderes, manipulados por terratenientes y narcoganaderos, en vez de adherirse a las normas de manejo sustentable, repartieron las tierras y tumbaron una gran parte del bosque.

Las otras 10 buscan mejorar la calidad de vida de los asociados de las cooperativas y de sus respectivas comunidades a través del manejo forestal. En estas, se da esta paradoja: la tala de árboles es la garantía de la supervivencia del bosque.

Las cinco maderas del bosque

Cinco especies de árboles, de las más de 300 que tiene la selva petenera, brindan una madera con uso comercial. La más preciada y cara es la caoba, cuya madera roja es objeto de culto. Las otras especies son cedro, santa maría, pucté y manchiche. Son las que permiten la supervivencia de las comunidades forestales.

En un viaje de prensa organizado a iniciativa del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), institución con sede en Costa Rica y que es parte de la Organización de Estados Americanos, y financiado por la Fundación  Ford, Plaza Pública visitó la concesión de Yaloch. Esta tiene 25 mil hectáreas y es administrada por la cooperativa El Esfuerzo. Se encuentra al Norte de Melchor de Mencos y colinda, al este, con Belice.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Caoba.

La carretera que se adentra en la concesión atraviesa un bosque tupido y oscuro. Llegamos a una bacadilla: un claro de alrededor de media hectárea que se abrió este año para sacar las maderas preciosas que  fueron extraídas.

Toda la explotación obedece a un plan de manejo forestal que garantiza que el recurso sea renovable. El área de la concesión ha sido previamente dividida en 30 cuadrantes. Cada año, uno solo de estos es aprovechado. Los demás, permanecen en reposo.

En el área de este año, todas las caobas han sido identificadas y ubicadas en un mapa. Sólo se talan las que sobrepasan 60 centímetros de diámetro. Si el árbol es menor, se guarda para la siguiente cosecha en esta área, que será dentro de 30 años. De los que tienen el diámetro indicado, se corta el 70%. Los demás sirven de semilleros para garantizar la reproducción de la especie. Además, los concesionarios tienen prohibido talar cerca de los ríos y lagunas o dentro de los sitios arqueológicos. En total, la intensidad de tala es uno a dos árboles por hectárea y por año.

Los árboles talados son llevados después al aserradero de la cooperativa en donde son cortados en tablas y exportados. Otra parte de la cosecha se manda a Forescom, una empresa propiedad de las cooperativas,  en donde la madera es procesada de forma más fina. Esta empresa busca agregarle valor a la madera fabricando productos como paneles, pisos, postes, celosías que también son exportados a Europa y Estados Unidos. Toda la madera extraída tiene el sello FSC (Forest Stewardship Council) que demuestra que la explotación maderera se ha realizado según normas muy estrictas, tanto ambientales como sociales.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Aserradero de cooperativa.

Desde el punto de vista ambiental,  esta forma de operar es exitosa. El CATIE acaba de realizar un estudio sobre el estado de conservación de las especies maderables después de 15 o 20 años de manejo forestal por parte de las comunidades. Realizado por un experto estadounidense, James Grogan, el estudio mostró que las poblaciones de estas especies están en muy buenas condiciones. El nivel de explotación maderera está por debajo de la productividad de la selva, con lo cual, el recurso, en vez de disminuir, aumenta.

Según Bryan Finnegan, experto en manejo forestal del CATIE, el buen estado de conservación de la caoba y las otras maderas preciosas es crucial para la conservación de un bosque: garantiza que, además de su importancia ecológica, este tenga un valor económico. Según su experiencia, cuando las maderas preciosas se agotan en un bosque, la tentación por echarlo abajo crece.

Otros estudios anteriores ya mostraban la buena conservación de la selva petenera en las concesiones. Por ejemplo, la Wildlife Conservation Society mostró que la población de jaguares en estas zonas era de entre 10 y 12 cada 100 kilómetros cuadrados, lo cual, según los expertos, es una excelente estadística. Además, las imágenes satelitales demuestran que tasa de deforestación en las concesiones es de 0,4%, la mitad que en las zonas núcleo de la reserva que, teóricamente, gozan de mayor protección.

Amenazas a las concesiones

En 20 años de existencia, las concesiones no han tenido un momento de paz. Otorgadas en un territorio rico en recursos, enmarcado por dos fronteras conflictivas por donde trasiegan drogas y armas, estas despiertan el interés de políticos, empresarios y narcotraficantes. Así, los concesionarios han tenido que hacer frente a múltiples amenazas.

Una de las principales es la llamada narcoganadería: en su afán por controlar rutas  de trasiego de drogas, los narcotraficantes suelen adueñarse de grandes extensiones de tierra arrebatadas al bosque y que luego disfrazan de explotación ganadera. Sin estar preparadas para esto, las concesiones se convirtieron en un escudo ante el avance de esta práctica.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Ganadería.

Para visualizar la presión a la que han resistido las concesiones, basta con el caso de la Laguna del Tigre, la parte oeste de la Reserva de la Biosfera Maya. En este parque nacional, considerado como el mayor humedal de Mesoamérica ninguna actividad económica está permitida. En teoría. En la realidad, queda muy poco del bosque que cubría esta zona.

En el informe “Disputa por los recursos estratégicos”, el investigador Harald Waxenecker explica que la laguna del Tigre se convirtió en un territorio bajo control de diversos poderes fácticos: las empresas petroleras Basic Ressources primero, y Perenco después, familias de narcotraficantes como los Lorenzana y los Mendoza y grupos de poder político liderados por Manuel Baldizón y los hermanos Barquín.

La carretera que abrió Basic Ressources dentro de  la reserva permitió la entrada de una oleada de población que se asentó dentro del área protegida. Con esto, el parque nacional fue dividido en fincas y parcelas ilegales, y el bosque fue talado. Todo, ante la pasividad del Estado.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Tikal.

Hay un peligro latente de que un proceso similar ocurra en las zonas donde están las concesiones forestales. Esto pondría en peligro, no sólo las áreas concesionadas, sino también los parques de El Mirador y Tikal. Algunas concesiones como Afisap, que colinda con la Laguna del Tigre, han tenido que hacer frente, repetidas veces, a invasiones de comunidades.

“En la actual coyuntura, si queremos salvar la Reserva, hay que frenar el avance de la narcoganadería, y esto es imposible sin el apoyo del Estado”, opina Marco Vinicio Cerezo Blandón, director de la organización ambientalista Fundaeco. Esta idea vuelve repetidamente en boca de los concesionarios, para quienes, sin el apoyo del Ejército para controlar el territorio, les será imposible resistir al avance de la ganadería y rutas para el trasiego de drogas. También les preocupa saber que bajo el bosque de las concesiones, hay yacimientos de petróleo por explotar.

Tres de estas fracasaron: sus líderes, manipulados por terratenientes y narcoganaderos, en vez de adherirse a las normas de manejo sustentable, repartieron las tierras y tumbaron una gran parte del bosque.

“Las concesiones forestales son un buen instrumento para la conservación. Pero no están en su óptimo. Están en una fase de suspenso. Y así como cayeron tres, podrían caerse las demás. No se han consolidado porque falta el liderazgo fuerte del Estado”, opina Juventino Gálvez, director de la Vicerrectoría de Investigación y Proyección de la Universidad Rafael Landívar, quien estaba al frente de CONAP cuando, a finales de los años 90, se entregaron las primeras concesiones.

Para Gálvez, los sucesivos gobiernos, desde Alfonso Portillo hasta Otto Pérez Molina, han quitado capacidades al CONAP, lo que ha puesto en peligro el desarrollo del modelo concesionario. Además, varios de estos gobiernos se olvidaron de mantener el control territorial de todo el Norte petenero.

En el terreno, no parece que el proceso esté moribundo. Las concesiones reciben apoyo constante de grandes organizaciones ambientalistas (CATIE, Rainforest Alliance, WCS, Defensores de la Naturaleza), y de la cooperación estadounidense. En la entrada de cada ruta hay talanqueras controladas por el ejército y la policía en las que siempre hay guardarrecursos de CONAP y representantes de las concesiones forestales. Estos puestos de control evitan el paso de madera ilegal, de ganado y de alambre de púas.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Manuel Burgos, socio y guardabosques.

A nivel económico, los concesionarios se complacen en resaltar sus éxitos. Por ejemplo, la concesión de Uaxactún ha obtenido un contrato millonario para enviar manchiche y pucté para el paso peatonal del puente de Brooklyn. Esto, tras una licitación en la que se enfrentaron a 122 proveedores de todo el mundo. Por su parte, las cooperativas de Melchor de Mencos están orgullosas de venderles madera a los famosos fabricantes de guitarras Gibson y Taylor.

Además, las concesiones realizan esfuerzos por diversificar sus actividades. La recolección de xate, planta ornamental que se exporta luego a Estados Unidos y Europa, se une a la extracción de chicle, pimienta gorda y ramón. En Uaxactún, hay también un incipiente proyecto de turismo para que una parte de los visitantes de Tikal llegue a visitar el observatorio maya del lugar. En esta concesión, la que ha hecho los mayores esfuerzos por diversificarse, la madera aporta el 65% de sus ingresos, mientras que el 35% lo dan los demás productos.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Hojas de xate.

Los ingresos permiten a las comunidades invertir en control del territorio. Según Teresita Chinchilla, de Acofop, las cooperativas invierten hasta Q2,5 millones anuales en patrullajes para evitar la tala y la cacería ilegal, así como para mantener los 300 kilómetros de brechas cortafuegos que recorren las concesiones.

Pero a pesar de estos logros, el modelo concesionario no puede aún valerse por sí mismo para funcionar. Las organizaciones ambientalistas que acompañan las cooperativas siguen siendo determinantes, tanto en lo técnico como en lo político. “Sin el apoyo internacional, nos costaría sobrevivir. La gente diría ‘ya están solos, podemos caerles’”, admite uno de los líderes de la cooperativa Laborantes del Bosque.

Sandra Sebastián

       [ Sandra Sebastián ]

Sin la vigilancia de los concesionarios la tala es eminente.

Otro tema que preocupa a las concesiones es su renovación. Estas fueron otorgadas, a partir de 1995, por una duración de 25 años. Por lo tanto, varias de estas sienten que el tiempo se les termina. Acofop, la asociación que las reúne, busca a una renovación temprana de las concesiones.

Marco Vinicio Cerezo también aboga por estos nuevos contratos: “La renovación debe darse temprano para darles certeza jurídica a los concesionarios. De otra forma, conforme la incertidumbre crezca, crecerá la tentación de vender pedazos de tierra como se vio en la concesión de La Colorada. Se necesitan contratos puestos al día, mejorados, que permitan reducir la presión de los narcoganaderos”.

Juventino Gálvez también apoya la renovación mejorada de un sistema que “trae más beneficios que perjuicios”. Pero ve con preocupación la respuesta del Estado. “Las administraciones del Conap no han visto a los concesionarios como verdaderos aliados. El país los ha dejado solos”. Un país, añade Gálvez, que suele promover el modelo de desarrollo del “gran capital, con uso intensivo de tecnología, contaminante, cortoplacista, enfocado en el mercado internacional”. Las concesiones forestales del Petén, añade Gálvez, “son un modelo alterno, centrado en las comunidades”.

Sobre las renovaciones, Eliseo Gálvez, subsecretario del CONAP, informa que la institución aún está realizando las evaluaciones  para decidir qué concesiones serán extendidas 25 años más. “No es automático que todas sean reconducidas”. Pero enseguida agregó: “CONAP reconoce  los esfuerzos de las comunidades para cumplir con  el manejo forestal sostenible. Este es un modelo que hay que  mantener y fortalecer ya que es un  ejemplo internacionalmente reconocido”. En cuanto al plazo para la renovación de las concesiones, afirmó que el proceso  de evaluación podría terminar el año que viene. “La renovación debería hacerse cinco años antes de que venzan las concesiones ya que este es el periodo que cubren los planes de manejo forestal”, explicó Eliseo Gálvez.

Queda por ver si la intención de CONAP no cambia con la llegada con las próximas autoridades. Otra incertidumbre es la voluntad del Estado en entablar un pulso con los poderes fácticos y  con las comunidades invasoras que ocupan y degradan grandes extensiones de la Reserva de la Biosfera Maya. Sin este apoyo, el bosque petenero tiene los días  contados.

 

http://www.plazapublica.com.gt/content/los-ultimos-guardianes-del-bosque

Guatemala sede del Intercambio de Experiencias sobre Concesiones Forestales

Asisten representantes de Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Honduras, Guatemala y Perú quienes comparten las experiencias de sus respectivos países.
•  El evento busca mejorar las condiciones para lograr concesiones forestales integrales como instrumento para contribuir a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Petén.  El intercambio, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Europea (UE), el Consejo Nacional de Áreas Protegidas de Guatemala (CONAP), la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), el programa Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala de USAID, liderado por Rainforest Alliance y el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), se lleva a cabo en Petén del 29 al 31 de mayo con participación de medio centenar de personas nacionales y extranjeras quienes compartirán sus experiencias en torno a la gestión forestal sostenible en concesiones forestales en el trópico americano.

En Latinoamérica existen diversos grados de desarrollo en la implementación de procesos de concesiones forestales como instrumentos de conservación y desarrollo. Países como Guatemala y Bolivia tienen casi dos décadas de gestión; otros como Perú, Brasil y Belice tienen procesos de alrededor de diez años, mientras que algunos como Colombia están considerando iniciar procesos de administración a través de la asignación de concesiones forestales.

Guatemala, país sede de la actividad, posee un ejemplo avanzado en la gestión de las concesiones, ya que cuenta con programas robustos que integran el manejo forestal sostenible y la generación de beneficios socioeconómicos para los grupos comunitarios incluidos en el modelo.  Un estudio  reveló que la tasa de deforestación fue cercana a cero (0.4% anual) durante los últimos 14 años en las áreas bajo concesiones forestales comunitarias en Petén, en la zona de usos múltiples (ZUM) de la Reserva de Biosfera Maya. En paralelo, estos grupos están generando recursos para el sostenimiento de las comunidades. Así, entre 2007 y 2017 captaron más de US$55 millones derivados de la comercialización de madera, xate, pimienta, ramón y servicios turísticos, entre otros, y generaron  más de 26 mil empleos, según Rainforest Alliance. Adicionalmente, las áreas bajo concesión industrial también han mostrado impactos en términos ambientales, económicos y sociales.

Además, las concesiones forestales comunitarias han logrado significativos resultados en su labor de prevención y combate de incendios forestales presentando el 0.8% de siniestros en las unidades de manejo concesionadas a las comunidades durante 2017, según una investigación que utilizó datos de la NASA . En aspectos sociales, tanto las concesiones comunitarias como las industriales, han ido consolidando la prestación de servicios en materia de salud y otorgamiento de becas educativas.

Guatemala cuenta con un 35% de cobertura forestal en su territorio, siendo gestionadas bajo el sistema de concesión alrededor de 485,000 hectáreas. Destaca el caso de la RBM, dentro de la cual hay concesiones comunitarias y concesiones industriales, apoyadas por distintas organizaciones entre ellas, Rainforest Alliance, GIZ, CATIE, ICCO-Unión Europea, USAID y FAO, entre otros.

“Las concesiones forestales han demostrado ser un medio efectivo para abordar los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) ya que las comunidades reciben beneficios socioeconómicos de los bosques y actúan para su protección y su manejo de manera sostenible, y a su vez los bosques mantienen la biodiversidad y prestan una serie de beneficios ecosistémicos”, indicó Marco Boscolo, Oficial Forestal de la FAO.

Fortaleciendo la gobernanza de los bosques
La Comisión Forestal (COFO), integrada por los directores de los países (Estados Miembros) de la organización, solicitó a la FAO apoyo a los países en sus esfuerzos por mejorar sus regímenes de concesiones forestales y su gobernanza para la producción en bosques naturales de carácter público.

En ese marco, la FAO ha desarrollado un instrumento de autoevaluación de procesos concesionarios que forma parte de las “Directrices voluntarias para el manejo sostenible de los bosques naturales de producción de carácter público en países tropicales mediante concesiones forestales en el marco de la Agenda 2030”. Este instrumento se enfoca en formas de mejorar las políticas y prácticas para una «nueva generación» de concesiones forestales, abordando oportunidades y desafíos que actualmente enfrentan las concesiones forestales tropicales, agrupados en temas de gobernanza y políticas, aspectos socioeconómicos, prácticas de manejo forestal y relaciones con las comunidades forestales. Las directrices serán validadas con casos de estudio  en Guatemala, Perú y Bolivia.

En el Intercambio se dialogará y analizarán los resultados de la aplicación de este instrumento de autoevaluación y se realizarán  recomendaciones a nivel de los concesionarios, países y organizaciones facilitadoras, sobre cómo mejorar las condiciones  para lograr concesiones forestales integrales como instrumento para contribuir a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). También se crearán espacios para empezar un diálogo sobre concesiones forestales en el marco de la planificación territorial.

Multimedia:
Video FAO. Mujeres protectoras del árbol de Ramón: https://youtu.be/Gq2_ui3TleQ
Video Rainforest Alliance: https://www.youtube.com/channel/UCxjJBWixGgdwvMQiVpnCKiA
Video ACOFOP: https://www.youtube.com/watch?v=Mzn5DdmbXRg

Documentos:
Directrices voluntarias para el manejo sostenible de los bosques naturales de producción de carácter público en países tropicales mediante concesiones forestales en el marco de la agenda 2030:  http://www.fao.org/3/I9487EN/i9487en.pdf
Empatando la demanda por especies menos conocidas: Desarrollando las empresas forestales comunitarias: https://www.rainforest-alliance.org/lang/es/publications/forescom
Expandiendo el acceso al financiamiento de las empresas forestales comunitarias: https://www.rainforest-alliance.org/lang/es/publications/financial-mechanisms

Concesiones comunitarias: la salvación del bosque petenero

Por medio de estos contratos, miles de familias han sabido cuidar y aprovechar los recursos naturales de manera responsable.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

La deforestación ha sido un flagelo que ha consumido miles de hectáreas de bosque alrededor del mundo. La tala ilegal e indiscriminada ha cambiado paisajes enteros y en Guatemala también se ha vivido esta tragedia. Petén, el departamento más grande del país, no se ha escapado de este abuso.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

Sin embargo, todavía hay esperanzas, durante las últimas décadas, se han establecido áreas protegidas por medio de concesiones forestales administradas por Comunidades organizadas dentro de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén, quienes a través del Proyecto Clima, Naturaleza y Comunidades en Guatemala -CNCG- impulsado por la Agencia de Desarrollo USAID y liderado por Rainforest Alliance, han sumado esfuerzos para el desarrollo de este modelo de gestión sostenible.

¿Qué es una concesión forestal comunitaria?

Es un bosque, situado en un área protegida, conservado por la gente que allí vive. El Estado de Guatemala les ha dado a estas comunidades el derecho de aprovecharlo de manera sostenible. En el caso específico de Petén, los comunitarios aprovechan la madera, las hojas de xate, la nuez de ramón y ofrecen servicios turísticos a los visitantes, entre otros recursos.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

Existen 9 Concesiones Forestales Comunitarias y 2 Concesiones Forestales Empresariales.

Dentro de las áreas protegidas en Petén puedes visitar espacios naturales y ser parte del aprovechamiento turístico en sitios como:

  1. Parque Nacional El Mirador – Rio Azul
  2. Parque Nacional Tikal
  3. Parque Nacional Yaxhá-Nakúm-Naranjo

También hay otros espacios naturales tan atractivos como los parques nacionales, siendo estos:

  1. Carmelita, al oeste de la Reserva
  2. Uaxactún, en ruta al Parque Nacional Tikal
  3. Laguna de Yaloch, en Melchor de Mencos
Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

El trabajo realizado en estos sitios, ayuda a proteger el bosque, la fauna y los sitios arqueológicos que yacen en ellas. Gracias a estos esfuerzos, la deforestación en los sitios que ocupan ha sido casi nula durante 14 años. Mientras cuidan el bosque, las concesiones forestales comunitarias generan ingresos para los habitantes del área y ellos a cambio de esto ayudan a la fauna y la flora del lugar de manera indirecta y la perpetua. Aunque estas concesiones han sido otorgadas durante mucho tiempo, los contratos deben ampliarse en los próximos años por parte del Estado. En caso contrario, las concesiones forestales comunitarias podrían ser entregada a entidades privadas que podrían explotar el territorio, se perdería el trabajo realizado por los habitantes y el bosque podría quedar desprotegido y quedar vulnerable al mal uso de sus recursos.

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

¿Cómo puedes ayudar?

Rainforest Alliance – Sergio Izquierdo.

¡Conócelas! Es importante que los guatemaltecos conozcan y disfruten de estos espacios naturales y descubran la labor de conservación que realizan los habitantes. Los bosques que antes eran acechados por la caza, la tala y los incendios forestales, ahora están protegidos y ofrecen beneficios económicos sostenibles para las familias que han cuidado de ellos. Las concesiones forestales comunitarias son un modelo de conservación global que Perú, Honduras, Indonesia y otros países han querido imitar.

Conoce más de esta labor en el enlace por Internet www.salvemospeten.com y en las redes sociales https://www.facebook.com/CNCGUSAID/ y www.facebook.com/ACOFOP/