Reactivación económica en las comunidades forestales de Petén

El año 2020 presentó grandes retos a nivel mundial, con la pandemia afectando gravemente las economías globales. El Departamento de Petén al norte de Guatemala no ha sido la excepción, aquí las comunidades forestales que basan sus labores en la recolección y cosecha de productos sostenibles del bosque también han visto afectados sus ingresos y medios de vida.

En el mes de marzo la declaratoria de Estado de Calamidad emitida por el presidente de Guatemala, Dr. Alejandro Giammattei, como medida para desacelerar el contagio por covid-19 tuvo como efecto secundario la paralización temporal de las exportaciones, afectando en gran medida el envío de la palma ornamental de xate desde las comunidades forestales de Petén en la Reserva de la Biósfera Maya a los Estados Unidos, principal mercado para este producto sostenible del bosque.

La economía local de comunidades como Carmelita y Uaxactún, en la Reserva de la Biósfera Maya, dependen en gran medida de la comercialización de productos como el xate y la semilla de ramón, que son recolectados en el bosque, seleccionados y distribuidos a mercados nacionales e internacionales. Sin estos ingresos las comunidades se ven afectadas directamente en sus actividades, que promueven no solo el desarrollo familiar, sino que apoyan a una población aún mayor por medio de inversiones en educación, salud e infraestructura.

Cuando comenzó la pandemia se cerraron las fronteras y a raíz de eso hubo pérdida de los productos, que afecto a los y las socias en la generación de empleo y en los ingresos económicos de las familias – Magdalena López, Lideresa comunitaria de Uaxactún y socia de la Organización Manejo y Conservación (OMYC)

Las pequeñas empresas forestales que comercializan xate y semilla de Ramón mantienen activos cientos de empleos para personas que se benefician de las cadenas productivas generadas: en el caso de la palma de xate se benefician los xateros, que son quienes recolectan la palma en el bosque, los arrieros que la transportan, las decenas de mujeres que lo clasifican y seleccionan y los jóvenes de la comunidad que se encargan de empacar la palma para su exportación.

Es de mucho beneficio poder hacer estas actividades. Yo desde el 2007 formo parte del grupo de seleccionadoras de la comunidad de Carmelita y sí me ha ayudado mucho lo que yo gano trabajando en la bodega de xate. Me ayuda para contribuir al hogar, ahora que tengo mi hogar, para la educación y la salud de nuestros hijos – Rosa Moreno, socia de Cooperativa Carmelita

La reactivación económica es un reto fundamental debido a la importancia de estos productos para la economía familiar y local. Por esta razón las comunidades forestales de Petén han tenido que ajustarse a la realidad de la pandemia y los nuevos retos que implica comercializar durante estos tiempos. Poco a poco las comunidades se han recuperado a lo largo de los 10 meses de pandemia para sostener las actividades productivas de las pequeñas empresas comunitarias.

Con asistencia técnica brindada por la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) como parte del proyecto para el ‘Fortalecimiento de productores y productoras de las concesiones forestales comunitarias y de reforestadores’ liderado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala, con apoyo financiero de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA, por sus siglas en inglés), ha sido posible mantener los proyectos productivos comunitarios activos a pesar de las circunstancias.

Como esos productos van para el extranjero la pandemia nos afectó bastante, especialmente lo que es la producción de xate, porque se cerraron los comercios y los aeropuertos. Ahora la producción está volviendo a la normalidad, aunque paulatinamente, pero gracias a Dios ya están volviendo los beneficios a nuestros hogares. Dominga Choc, Socia de Organización Manejo y Conservación (OMYC) de la comunidad de Uaxactún

Uno de los objetivos principales del proyecto es el desarrollo de negocios sobre la base de tres productos: xate (Chamaedorea sp), semilla de ramón (Brosimum alicastrum) y madera certificada. La asistencia técnica ofrecida consiste en capacitaciones y entrenamiento a las y los productores agroforestales en la planeación, logística y comercialización de los productos sostenibles del bosque, para que continúen generando posibilidades de desarrollo social y mantengan las labores de conservación del bosque.

La Cooperativa Carmelita invierte las ganancias producto de la exportación de xate tanto en salud como en educación, Y sobre todo también se beneficia el bosque, porque antes no había un manejo sostenible, antes la gente solo cortaba el xate y le daba mal manejo a las plantas, pero ahora desde el 2005 que comenzamos a trabajar bajo planes de manejo, entonces eso garantiza que se pueda cosechar hoy y también dentro de unos meses. Es un beneficio tanto socioeconómico como ambiental – Rosa Moreno, Socia de Cooperativa Carmelita

El apoyo del proyecto para darle continuidad a los negocios comunitarios garantiza la estabilidad económica de las comunidades y la preservación del bosque en la Reserva de la Biósfera Maya, el área natural protegida más grande de Guatemala, vital para el balance climático de la región.

La asistencia técnica brindada para la reactivación económica en las comunidades se da como parte del proyecto  ‘Fortalecimiento de productores y productoras de concesiones forestales comunitarias y de reforestadores de San Francisco, Petén para la restauración de paisajes forestales y desarrollo microempresarial en torno a cadenas de valor de xate, semilla de ramón y madera de plantaciones forestales’ de FAO Guatemala, con apoyo financiero de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) y la ejecución de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), realizado en el marco del proyecto ‘Adaptación de comunidades rurales a la variabilidad y cambio climático para mejorar su resiliencia y medios de vida en Guatemala’ de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)

 

Proyectos REDD+ liderados por las comunidades en Guatemala

Los proyectos REDD+ son derivados de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, con el objetivo de detener la destrucción de los bosques. REDD significa «Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques» y el símbolo + implica que en su implementación existen componentes de conservación, gestión sostenible y participación de las poblaciones locales.

Guatemala tiene dos proyectos principales de REDD+, ambos ubicados en el Departamento de Petén al norte del país, y ambos liderados por comunidades locales de los bosques de la Reserva de la Biosfera Maya y el Parque Nacional Sierra de Lacandón.

«Los dos proyectos cumplen con el 99% de los compromisos de reducción de emisiones de Guatemala ante el Acuerdo de París, entonces son los dos proyectos nación de Guatemala, que manejamos los comunitarios, porque somos los que históricamente hemos estado cuidando los bosques que quedan»

La enorme Reserva de la Biosfera Maya cuenta con 2.1 millones de hectáreas y es el área protegida más grande de Guatemala y la mayor Reserva de Centroamérica. El 70% de sus bosques son protegidos por comunidades organizadas, reunidas en la Asociación de Comunidades Forestales de Peten (ACOFOP).

Crédito: If Not Us, Then Who?

Manuel Martínez trabaja como facilitador en la Escuela Mesoamericana de Liderazgo, un proyecto conjunto de ACOFOP y la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, por medio del cual se capacita a las y los jóvenes de las comunidades en temas relacionados a la gestión sostenible. Manuel es además socio de Cooperativa Integral Agropecuaria Técnica Petén, conocida como “La Técnica”, donde desde los 13 años se ha involucrado en los movimientos sociales y ha conocido la historia de lucha comunitaria.

Su compromiso con el desarrollo de las comunidades y la protección de los recursos naturales lo ha llevado a participar en los dos procesos REDD+ de Guatemala: el proyecto Guatecarbon, liderado por ACOFOP en la Reserva y el proyecto Sierra Lacandón Bosques para la Vida, en el que participa, además de ACOFOP, la Fundación Defensores de la Naturaleza (FDN) que administra el Parque Nacional en conjunto con el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

«Las concesiones que forman parte de ACOFOP tienen alrededor de 500,000 hectáreas protegidas en tierras concesionadas por el Estado, y junto con 4 cooperativas del lado de Sierra Lacandón, que tienen otra buena porción de bosque privado, se encargan de sacar adelante los proyectos»

Guatecarbon es un proyecto REDD+ particular a nivel mundial, porque es el único proyecto de este tipo que funciona en tierras estatales y no privadas. Adicionalmente es un proyecto que nació y fue desarrollado desde sus inicios por las comunidades forestales de Petén, un grupo de personas altamente organizado y comprometido con la lucha ambiental y el desarrollo social y económico de la población de Petén, que históricamente ha sido un Departamento con bajos niveles de desarrollo.

El proyecto Guatecarbon inició en 2006, basado en los conocimientos de las comunidades y en mecanismos establecidos por el programa REDD+ de Naciones Unidas, con el objetivo de abordar la necesidad de acciones para la mitigación al cambio climático relacionado a las emisiones de gases de efecto invernadero en la Zona de Usos Múltiples (ZUM) de la Reserva, que es donde viven y trabajan las comunidades.

Las labores comunitarias de protección del bosque y sus actividades productivas de aprovechamiento sostenible constituyen el proyecto, que es la base del Programa Nacional de Reducción de Emisiones (PRE) de Guatemala. El segundo proyecto, en Sierra Lacandón, funciona de la misma manera: garantizando la permanencia de la cobertura boscosa y evitando su degradación en la región noroeste del país.

«Guatecarbon es uno de los proyectos REDD+ más avanzados en Centroamérica, y es también el proyecto más avanzado en términos de conocimiento y de organización conjunta con el Estado. Fue el Estado de Guatemala precisamente quien usó la plataforma de Guatecarbon como base para todos los avances que tiene hasta el momento la Estrategia Nacional de Reducción de Emisiones»

Organización comunitaria en acción 

Para mantener en un estado óptimo los bosques puestos a su cargo, las comunidades forestales de Petén realizan múltiples acciones de monitoreo territorial que incluyen recorridos constantes, controles realizados con el apoyo de tecnología como drones y sistemas de posicionamiento global (GPS), mantenimiento de brechas cortafuego y la conformación de brigadas de bomberos forestales voluntarios, que apoyan a las instituciones de gobierno cada año durante las devastadoras temporadas de incendios que sufre Petén.

El modelo forestal comunitario de ACOFOP es reconocido internacionalmente por sus logros ambientales, que incluyen una tasa de deforestación de 0.4% (comparada con hasta un 30% en los Parques Nacionales adyacentes), un record de menos de un 1% de incendios en los bosques concesionados y la protección de la inmensa biodiversidad de la Reserva, así como del patrimonio arqueológico y cultural Maya que se ubica en los bosques de Petén.

Pero el modelo comunitario va mucho más allá de sus logros ambientales, generando empleos por medio de las actividades productivas y mejorando los índices de desarrollo humano en las comunidades beneficiadas.

«Entre los beneficios sociales que tiene el proyecto está la cohesión social, que nos ha mantenido unidos, trabajando por el desarrollo colectivo de las organizaciones y para mejorar la calidad de vida de las personas. Lo más importante después de mejorar la calidad de vida de la gente es la protección del bosque, el tener bosques todavía, toda la parte de la protección de los ecosistemas, la flora y fauna, y el cuido del patrimonio cultural que tiene el país»

Este año el proyecto REDD+ Lacandón Bosques para la Vida vendió sus primeros Bonos de Carbono, de los cuales se asignaron fondos a las comunidades para la protección de las áreas boscosas, el fomento de las actividades productivas y un incentivo para que las personas comunitarias puedan cubrir algunos de sus gastos básicos.

«Las personas de la comunidad tienen necesidades para darle de comer, vestir y calzar a sus hijos. No es mucho dinero, pero es un beneficio que nadie más iba a dar, entonces esto es un incentivo que algunos países están dando por medio de la compra de los bonos de carbono y aunque sea un granito de arena por ahora, se está poniendo algo para la protección del bosque también»

Tanto la Reserva de Biosfera Maya como el Parque Nacional Sierra de Lacandón enfrentan graves amenazas, que van desde la tala y la cacería ilegal, a los incendios forestales, los monocultivos como la palma africana, el narcotráfico y los asentamientos ilegales. Ante este panorama son las comunidades las que se encuentran en la primera línea de defensa del bosque, aún desde antes de que los primeros programas REDD+ del mundo existieran.

Como facilitador de procesos para las juventudes comunitarias Manuel tiene grandes esperanzas puestas en las y los jóvenes que van a continuar el enorme y complejo proyecto para proteger la Reserva de Biosfera Maya, y actualmente está liderando una organización juvenil para recuperar áreas de bosque que han sido previamente devastadas.

La prórroga de los contratos de concesión de las comunidades es el más grande reto que enfrentan ACOFOP y las comunidades actualmente, ya que asegurar la certeza jurídica de las organizaciones comunitarias permitiría continuar con el desarrollo de los dos mayores proyectos para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación en Guatemala.

La presente publicación ha sido elaborada con el apoyo financiero de la Unión Europea. Su contenido es responsabilidad exclusiva del Proyecto de Euroclima+ ‘Comunidades, Bosques y Biodiversidad: Promoviendo el diálogo, intercambio y cadenas de valor forestal para adaptarse y mitigar el cambio climático’ y no necesariamente refleja los puntos de vista de la Unión Europea

Asamblea General 2020, ACOFOP

Cada año las organizaciones que conforman la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) se reúnen para celebrar su Asamblea General anual, con el objetivo de conocer sobre los avances y retos del modelo forestal comunitario en el resguardando de los bosques, la biodiversidad y el patrimonio arqueológico y cultural en la Reserva de Biósfera Maya.

En la Asamblea General de ACOFOP participan representantes legales de cada uno de los grupos comunitarios organizados, así como socias & socios fundadores, jurídicos e individuales de las organizaciones base. Las representaciones de las organizaciones comunitarias que conforman ACOFOP se reúnen cada fin de año, viajando desde decenas de comunidades que rodean la Reserva de Biosfera Maya, para participar en el evento. Este año, debido a la pandemia, la Asamblea se desarrollo siguiendo las recomendaciones de distanciamiento social para proteger la salud de las más de 170 personas que participan en representación de las organizaciones.

Durante la Asamblea General se toman decisiones clave para el planeamiento anual de actividades, promoviendo el intercambio de ideas y la participación activa de las personas asociadas. El Sr. Bayron Hernández, presidente de la Junta Directiva para el periodo 2019-2020 y Representante Legal de Cooperativa Carmelita inauguró el evento, dando la bienvenida a las y los participantes.

La asamblea es un espacio en el que el Equipo Técnico de ACOFOP presenta resultados, proyectos e informes de las actividades del año que culmina. Adicionalmente, durante el evento, el Comité de Fiscalización presenta resultados anuales ante la representación de las organizaciones comunitarias. La totalidad de participantes realiza una votación para elegir a la Junta Directiva dela Asociación, la cual es nombrada cada dos años.

Las organizaciones socias de ACOFOP se acercan a los 25 años de labores, por lo cual la prórroga de los contratos de concesión comunitaria por parte del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), ente rector de la Reserva, es un tema de vital importancia este año, ya que la certeza jurídica de los contratos garantizaría la permanencia del modelo forestal comunitario que se desarrolla en la Zona de Usos Múltiples (ZUM) de la Reserva.

El modelo forestal comunitario de Petén es un ejemplo exitoso de conservación, gestión de los bosques y desarrollo sostenible, que asegura la protección de un 70% de la Reserva de Biosfera Maya, el área protegida más grande de Centroamérica, generando adicionalmente beneficios socioeconómicos a las comunidades, que se traducen en mejores condiciones de vida para cerca de 14,000 personas en el Departamento de Petén.

Agradecemos la participación de la totalidad de las organizaciones socias de ACOFOP en la Asamblea General 2020

Cooperativa Carmelita, Organización Manejo y Conservación (OMYC), Sociedad Civil impulsores Suchitecos, Asociación Forestal Integral San Andrés Petén (AFISAP), Sociedad Civil Custodios de la Selva (CUSTOSEL), Sociedad Civil Árbol Verde, Asociación Forestal Integral Cruce a la Colorada (AFICC), Red Forestando Chachaklum, Sociedad Civil Amigos del Bosque, Sociedad Civil Selva Maya del Norte, Sociedad Civil Laborantes del Bosque, Sociedad Civil El Esfuerzo, Cooperativa la Técnica, Cooperativa La Lucha, Cooperativa Los Laureles, Cooperativa Unión Maya Itzá, Asociación Muralla de León (AMUL), Asociación Civil Frente Petenero y Asociación Bio-Itza

 

 

 

 

Mitigando el cambio climático en la Reserva de Biosfera Maya

La Reserva de Biosfera Maya es el espacio natural protegido más grande de Guatemala y forma parte de la Selva Maya, el mayor bosque tropical del continente luego de la Amazonía. Por estas razones es un punto vital de conservación para mantener el balance climático de la región.

Las comunidades forestales de Petén protegen el 70% de esta enorme Reserva, que cuenta con 2.1 millones de hectáreas. Con apoyo de la cooperación internacional y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) las comunidades han desarrollado un modelo exitoso para la gestión integral del bosque que les permite mitigar el cambio climático, detener la deforestación, la degradación del bosque, la pérdida de biodiversidad y además generar beneficios socioeconómicos.

Por medio de patrullajes constantes y sobrevuelos realizados con drones, las organizaciones comunitarias contribuyen en gran medida a detectar y prevenir amenazas como los incendios forestales, la extracción ilegal de madera, la cacería y el saqueo del valioso patrimonio arqueológico y cultural Maya.

La comunidad de Cruce a la Colorada se encuentra en uno de los caminos que conducen a la Reserva, ahí vive y trabaja Antonio Juárez, uno de los jóvenes que conforman la Red de Monitoreo Comunitario de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP).

Las principales labores de la Red de Monitoreo Comunitario son mantener vigiladas las unidades de manejo, áreas en las que las comunidades gestionan los recursos del bosque, así como apoyar a las comisiones comunitarias de vigilancia y control de incendios y respaldar a las instituciones de gobierno en la protección de la Reserva.

Antonio comenzó a participar en la Red de Monitoreo de su comunidad en 2016 y ha recibido múltiples capacitaciones en el uso de tecnología de punta para el monitoreo territorial, entre las que se encuentran el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), Sistemas de Posicionamiento Global (GPS) y el manejo de vehículos aeronáuticos no-tripulados (drones).

“Lo que más ha pegado ha sido la tecnología del uso del drone, el GPS y la brújula, que son las herramientas que más se utilizan en las áreas de manejo. Los miembros de la Red de Monitoreo levantamos los datos y los llevamos a los centros de información de ACOFOP y CONAP, que son las instituciones que cuentan con el equipo necesario para procesar la información”

Los datos obtenidos por medio de las mediciones se utilizan para planificar actividades de protección del bosque, como el mantenimiento y creación de brechas cortafuego.

Es posible vivir del bosque, sin dañar el bosque

Desde hace más de 20 años las comunidades gestionan alrededor de 500,000 hectáreas en la Reserva de la Biosfera Maya, gracias a los contratos de concesión otorgados por el Gobierno de Guatemala. La Asociación Forestal Integral Cruce a la Colorada (AFICC) a la cual pertenece Antonio, se dedica al aprovechamiento sostenible de madera certificada y de otros productos como la palma ornamental de xate, la nutritiva semilla de ramón y la resina natural de chicle.

El aprovechamiento y comercialización de estos productos genera fuentes de empleo y desarrollo socioeconómico para cientos de familias y además permite la reinversión de las ganancias en actividades de control territorial.

Para mantener sus áreas de manejo forestal protegidas del fuego y las actividades ilegales, la comunidad de La Colorada ha integrado brigadas de jóvenes que, como Antonio, han desarrollado capacidades y destrezas para monitorear el territorio por medio del uso de drones, facilitando la protección no solo de las concesiones, sino también las zonas núcleo de la Reserva, incluyendo el Parque Nacional Mirador-Río Azul.

“En esta temporada de incendios 2020 apoyamos con el uso del drone, que es la tecnología que ha revolucionado y tomado auge en las unidades de manejo. Durante la temporada hacemos sobrevuelos cada dos horas en los lugares de mayor riesgo y le damos apoyo a otras áreas”

Los datos obtenidos con los sobrevuelos y mediciones se utilizan para analizar la localización de los incendios forestales y controlarlos de una mejor forma, evitando la exposición innecesaria de las brigadas de bomberos forestales. La información es especialmente útil para abordar de la mejor manera posible los incendios en áreas de difícil acceso.

Al proteger la Reserva de Biosfera Maya las comunidades desempeñan el rol vital de conservar uno de los últimos grandes bosques de la región, contribuyendo en gran medida con la mitigación del cambio climático y a evitar la deforestación y degradación del área natural protegida más grande del país.

Las capacitaciones en el uso de tecnología para el monitoreo territorial han sido apoyadas por el proyecto de Euroclima+ ‘Comunidades, Bosques y Biodiversidad: Promoviendo el diálogo, intercambio y cadenas de valor forestal para adaptarse y mitigar el cambio climático’. Euroclima+ es el programa insignia de cambio climático de la Unión Europea para América Latina, conozca más acerca del programa en www.euroclimaplus.org

La presente publicación ha sido elaborada con el apoyo financiero de la Unión Europea. Su contenido es responsabilidad exclusiva del Proyecto de Euroclima+ ‘Comunidades, Bosques y Biodiversidad: Promoviendo el diálogo, intercambio y cadenas de valor forestal para adaptarse y mitigar el cambio climático’ y no necesariamente refleja los puntos de vista de la Unión Europea

Impulsores Suchitecos, fortaleciendo la gobernanza forestal en la frontera Guatemala – Belice

Las comunidades forestales de Petén son ejemplo para el mundo por su organización y la construcción de mecanismos sostenibles de gobernanza forestal que han desarrollado a lo largo de más de dos décadas en la Reserva de Biosfera Maya.

Al Este de la Reserva se encuentra la organización comunitaria Impulsores Suchitecos, que en 1998 cumplió con los requisitos técnicos y legales que permitieron la aprobación de su primer contrato de concesión, otorgado por el Estado guatemalteco, y por medio del cual el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) autorizó los primeros aprovechamientos forestales sostenibles en el municipio fronterizo de Melchor de Mencos, Petén.

Impulsores Suchitecos gestiona 78,169 hectáreas de bosque de las 500,000 hectáreas concesionadas a las comunidades agrupadas en la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP). Amado Santos es el representante legal de Impulsores Suchitecos y ha vivido el proceso concesionario desde el comienzo.

En sus inicios, la organización se enfrentó a muchas amenazas, como el contrabando ilícito de madera en la zona de adyacencia entre Guatemala y Belice, sin embargo, luego de realizar múltiples capturas y denuncias legales los concesionarios no han tenido este tipo de problema desde hace 17 años y ahora mantienen un trabajo conjunto con autoridades de Belice para el monitoreo de la región.

Impulsores Suchitecos se dedica al aprovechamiento forestal de productos no-maderables, como el xate y la resina de chicle, la cosecha de madera certificada y la generación de productos maderables con valor agregado, como el machimbre.

“El bosque ahora permanece más vivo que antes. Al no sanearlo el bosque se muere, ahora no, al contrario. Nosotros estamos haciendo estudios de impacto ambiental y estudios de generación de árboles y los estudios nos están indicando que el manejo va por buen camino”

La concesión comunitaria gestiona el bosque de acuerdo a principios básicos de la gobernanza forestal, como las labores continuas de control y vigilancia que evitan amenazas como el saqueo de sitios arqueológicos, la cacería y la extracción de madera ilegal, el desarrollo de asentamientos ilegales y los incendios forestales.

Amado inició su capacitación en el uso de drones y tecnologías de posicionamiento global (GPS) a comienzos de 2018, como parte de la Red de Monitoreo Comunitario de ACOFOP. A finales de ese año recibió una serie de capacitaciones prácticas y en enero de 2019 se entregaron a Impulsores Suchitecos los equipos tecnológicos con los que ahora realizan las labores de control territorial.

“Antes para el monitoreo del área usábamos torres de control y las poníamos en los cerros, pero a veces los vientos y los huracanes nos las botaban. Ahora que la tecnología va avanzando con los drones es más fácil controlar el área. Con el drone tenemos una visibilidad de unos 25 a 30 kilómetros a la redonda y ahora en cualquier lado lo levantamos y así miramos si hay incendios o hay depredación”

Además del aprendizaje en el uso de tecnología, los asociados de Impulsores Suchitecos han fortalecido capacidades en la administración de empresas forestales, que les han permitido diversificar productos y darles valor agregado, generando empleos y desarrollo socioeconómico en el municipio. Este fortalecimiento de capacidades en administración es importante para los asociados comunitarios porque las concesiones forestales deben cumplir una serie de requisitos técnicos de funcionamiento como planes de manejo anuales y quinquenales, así como el cumplimiento puntual del pago de planillas, seguros e impuestos.

Trabajando de la mano con instituciones gubernamentales, las comunidades aseguran la protección del territorio. En conjunto con el Ejército de Guatemala, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas y los concesionarios, se administran múltiples puestos de control vehiculares en sitios estratégicos de la Reserva de Biosfera Maya, como el Puesto de Operación Conjunta ‘El Manantial’, para el cuál Impulsores Suchitecos destina equipo y personal.

“Hay muchos retos que implica ser el representante legal de una Unidad de Manejo: demostrarle al Gobierno de Guatemala como venimos manejando el bosque sosteniblemente y también la responsabilidad que se tiene en todos los asuntos jurídicos. Pero el reto más grande es la prórroga del contrato de concesión, para seguir demostrando por otros 25 años el buen manejo forestal sostenible que hemos venido haciendo”

Los avances en la consolidación de capacidades organizativas, institucionales y de liderazgo de las organizaciones de la región han sido posibles gracias al apoyo del Proyecto ‘Nuestra Tierra-Nuestros Bosques: Gobernanza Forestal desde los Pueblos Indígenas y las Comunidades Forestales para REDD+ y FLEGT’ financiado por la Unión Europea y liderado por ICCO Cooperación en la región, con el fin de lograr una participación efectiva de las comunidades indígenas, forestales y campesinas en los procesos nacionales de gobernanza forestal.

 

Nuestra Tierra, Nuestros Bosques: Jóvenes y Gobernanza Forestal

En 1997 el Gobierno de Guatemala otorgó a las comunidades forestales de Petén contratos de concesión que les permiten aprovechar de forma sostenible los recursos del bosque en la Zona de Usos Múltiples (ZUM) de la Reserva de Biosfera Maya. De esta forma las comunidades agrupadas en la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) gestionan 500,000 hectárea de bosque y son responsables de la conservación de un 70% de la Reserva, el área protegida más grande de Guatemala.

La Reserva de Biosfera Maya tiene un valor incalculable por su inmenso patrimonio arqueológico y cultural, la gran biodiversidad que conserva y su importancia como base del Programa Nacional para la Reducción de Emisiones (PRE) de Guatemala, que es co-administrado por medio del proyecto Guatecarbon de las comunidades y el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

La primera concesión, que fue otorgada a la comunidad de Carmelita, ya ha sido prorrogada por otros 25 años, continuando un proceso que permitirá asegurar la protección de la Reserva a futuro, y esto implica que las nuevas generaciones concesionarias se preparen desde ahora para asumir el reto de gestionar medio millón de hectáreas de tierras amenazadas por todo tipo de intereses externos.

En el contexto de las concesiones forestales de Petén es muy importante vincular a las y los jóvenes con sus organizaciones comunitarias y los procesos concesionarios que estas implican, sus aspectos administrativos, legales, y políticos. Es aquí donde Carolina Alvarado trabaja para facilitar este proceso en las juventudes de las comunidades forestales.

Conocer la historia, los desafíos y las capacidades de las organizaciones comunitarias que conforman ACOFOP ha sido un gran motivante en el desarrollo de la metodología y el acompañamiento a jóvenes de comunidades forestales, en las que las Juntas Directivas y comités comunitarios deciden en forma conjunta sobre el futuro.

“Más allá de todo el aprendizaje relacionado a la parte administrativa y política de las concesiones, intentamos que los jóvenes desarrollen características de liderazgo, para que al momento de asumir cargos de dirección en sus organizaciones mantengan siempre la transparencia en sus gestiones, que desarrollen empatía con la gente y que conserven ese valor de comunidad”

Carolina nació y creció en Uaxactún, comunidad residente de la Reserva de Biosfera Maya, y ha vivido el proceso concesionario desde niña. Al ser parte de esta comunidad cercana a Tikal, que gestiona su propio sitio arqueológico y 84,000 hectáreas de bosque, se interesó desde muy joven en los aspectos políticos y administrativos de la gestión comunitaria y tuvo la oportunidad de afiliarse a la Organización Manejo y Conservación (OMYC) a los 18 años. Ahora Carolina trabaja como Facilitadora de la Escuela Mesoamericana de Liderazgo, creada por iniciativa de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, de la cual ACOFOP forma parte.

La Escuela tiene su sede en Santa Elena, Petén, desde donde se han organizado encuentros e intercambios de experiencias con jóvenes de pueblos indígenas y comunidades locales de los bosques tropicales del mundo. Estos intercambios les permiten a las y los jóvenes conocer otras realidades y compartir sus experiencias como concesionarios en la Reserva de Biosfera Maya.

Por medio del trabajo de la Escuela se ha capacitado a las y los jóvenes de las comunidades en diferentes etapas de formación, que incluyen el liderazgo como identidad y valor humano, la formación técnica-práctica en tecnologías como el monitoreo territorial del bosque con drones y sistemas de posicionamiento global y el desarrollo de capacidades de autogestión comunitaria.

“La Escuela busca crear un espacio de formación que le permita a los jóvenes desarrollar vinculación con las concesiones y sus proyectos productivos, para que no tengan que salir a buscar empleo en otros lugares, sino que se queden y generen más oportunidades dentro de la misma comunidad, con los recursos ya disponibles”

120 jóvenes de las concesiones forestales de Petén se capacitan continuamente en la Escuela de Liderazgo, sentando una base para lo que será la dirigencia de las concesiones comunitarias para las próximas décadas, cruciales en la conservación de la Reserva de Biosfera Maya y la lucha contra el cambio climático en Guatemala y la región centroamericana.

La Escuela de Liderazgo inició en como un centro de formación especializado en las necesidades de las y los jóvenes de las comunidades guardianas de los bosques, con apoyo del proyecto ‘Nuestra Tierra, Nuestros Bosques: Gobernanza Forestal desde los Pueblos Indígenas y las Comunidades Forestales para REDD+ y FLEGT’, financiado por la Unión Europea y dirigido por ICCO Cooperación. El programa se desarrolla en Belice, Guatemala, Honduras y Nicaragua y busca fortalecer las capacidades operativas y de involucramiento efectivo de Pueblos Indígenas y comunidades campesinas, forestales y pesqueras vinculadas a los bosques en los procesos de gobernanza forestal de sus países. Más información en este enlace

RESTAURACIÓN DE PAISAJES, FINCAS Y PARCELAS EN SAN FRANCISCO, PETÉN

La restauración de paisajes es un proceso que permite recuperar la capacidad productiva de parcelas y fincas que se encuentran degradadas o deforestadas, enriqueciendo de nuevo los suelos e incentivando la reforestación, la conservación de fuentes de agua y la disminución de la erosión, además de traer grandes beneficios a las personas de zonas rurales, por medio de nuevas fuentes de empleo.

 

La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala, con apoyo financiero de la Agencia Coreana de Cooperación Internacional (KOICA) y el acompañamiento técnico de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) han desarrollado durante 2020 un programa para el fortalecimiento de productores y productoras de concesiones forestales comunitarias y de reforestadores del municipio de San Francisco, Petén, que tiene como uno de sus componentes principales la restauración de paisajes forestales.

 

Don David Meléndrez es beneficiario del programa y presidente de la Red Forestando Chachaklum, una organización del Municipio de San Francisco que se creó en el año 2012 con el propósito de generar empleo y apoyar comunitariamente a todas las personas interesadas en la producción forestal. Ahora esta organización socia de ACOFOP ha logrado beneficiar a 30 fincas gracias al apoyo brindado por el programa.

“En el tema de la restauración de paisajes estamos trabajando en el mejoramiento de las tierras degradadas, sembrando caoba, cedro y algunas otras especies que se van acoplando a las diferentes áreas. El programa ha apoyado además con el desarrollo de varias fuentes semilleras en Finca Cebadilla, así como en fincas de personas asociadas y no-asociadas en la comunidad de San Valentín”

Estas fuentes semilleras proporcionan a los beneficiarios del programa la semilla de los árboles necesaria para restaurar áreas degradadas en fincas y paisajes del municipio. Los resultados de estas siembras ya se comienzan a ver en algunas de las fincas.

“La pandemia ha afectado a grandes y pequeños empresarios a nivel nacional. En el caso de Chachaklum tuvimos un bajón en las ventas, pero el proyecto de FAO, KOICA y ACOFOP nos ha dado apoyo y acompañamiento en la facilitación de talleres para la restauración de paisajes, el desarrollo de plantaciones industriales y apoyo para establecer un plan de negocios y un estudio de impacto ambiental”

Como parte de la asistencia técnica brindada por medio del programa, Don David y otros socios de Red Forestando Chachaklum han recibido capacitaciones sobre aspectos administrativos que incluyen el desarrollo de planes de manejo forestal, jurisdicción y documentación, así como asesoría para la presentación de requisitos ante el Instituto Nacional de Bosques (INAB), que gestiona el programa nacional de incentivos forestales, al cuál están aplicando la organización y varias de las fincas de San Francisco.

“Realmente a nosotros nos ha beneficiado mucho, el programa nos ha dado capacitaciones, semilla, plantas y apoyo para participar en los incentivos forestales, y eso para nosotros ha generado bastante, porque si a uno le toca hacerlo solo tiene muchos más gastos, pero el programa nos ha facilitado todo el proceso”

De acuerdo con una evaluación del potencial de la restauración de paisajes, en el mundo existen más de dos mil millones de hectáreas de suelo deforestado y degradado, que ofrecen oportunidades para realizar algún tipo de intervención de restauración. La restauración de bosques y de paisajes forestales constituye un paso importante para recuperar la salud y el funcionamiento de estos ecosistemas.

La restauración de los suelos deforestados y degradados permite que el bosque y los ecosistemas se regeneren, dándole la oportunidad a los productores forestales que lo aplican en sus parcelas de asegurar una mejor calidad de vida para las futuras generaciones y la conservación del bosque para las comunidades.

Proyecto: Fortalecimiento de productores y productoras de concesiones forestales comunitarias y de reforestadores de San Francisco, Petén para la restauración de paisajes forestales y desarrollo microempresarial en torno a cadenas de valor de xate, semilla de ramón y madera de plantaciones forestales. 2020