La lección de un bosque que produce US$6 millones

En Guatemala, un grupo de campesinos logró armonizar el cuidado de los bosques y su aprovechamiento productivo. El modelo, que se implementó tras la firma de la paz en ese país, puede ser un lección para Colombia en el posconflicto.

La Asociación de Comunidades Forestales de Petén es un ejemplo mundial de aprovechamiento sostenible de bosques.Óscar Pérez
En la selva que cubre a San Vicente del Caguán existe hoy un hueco de 1.200 hectáreas que fueron deforestadas cuando las Farc salieron de allí para dirigirse a las zonas de concentración. En Caquetá y Putumayo, el fin de la guerra ha hecho que territorios inexplorados se vean de repente colmados de actores listos para explotarlos. Hace 20 años, Guatemala, que llevaba 36 años en guerra, se encontraba en una situación similar. Sus acuerdos de paz incluyeron un modelo de manejo forestal que podría ser una lección para nuestro país.

Marcedonio Cortave, líder de los campesinos que propusieron el modelo, cuenta que las primeras reuniones las hicieron escondidos en la sede del Suchilma, un sindicato de chicleros y trabajadores de la madera. Tenían miedo de que el Ejército, que ya había asesinado y desaparecido a 200.000 civiles, los tachara de “subversivos”. Luego, con los acuerdos de paz, el movimiento social floreció en Guatemala y la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop), como se llamó la organización de campesinos, pudo dejar las sombras.

Salieron a exigir tierras en la provincia de Petén, en las que trabajaban desde hacía 80 años. Aseguraban que eran capaces de aprovechar sus bosques sin deforestarlos y, además, garantizar el sustento y llevar “las tortillas a la mesa” de los campesinos. En el mundo no existía un modelo semejante. Pero, gracias a los acuerdos de paz, lograron que el Gobierno “prestara” 100.000 hectáreas de bosque para que durante 25 años sacaran de allí madera; xate, una palma para arreglos florales, y semillas que se usan en la industria de alimentos.

La llegada

Para llegar a las tierras que prestó el Gobierno, las nueve concesiones que hacen parte de Acofop, hay que rodar hacia el norte de Guatemala, donde el país se toca con México y Belice. La cal hace que los caminos sin pavimentar brillen bajo el sol. El paisaje es familiar: pastos bajos con vacas rumiando. Pertenecen a colonos que entre los sesenta y los ochenta llegaron a tirar el bosque abajo como ilegales o, a veces, apoyados por la política de desarrollo que proponían los gobiernos.

Pero al mirar al frente, una pared verde corta de tajo la explanada amarillenta. Es la Reserva de Biosfera Maya, que el gobierno de Guatemala creó en 1990, en parte presionado por la comunidad internacional. La muralla verde se extiende por 2,1 millones de hectáreas, cubriendo el 20 % del territorio guatemalteco. Allí dentro están las nueve concesiones e igual número de parques naturales, esos sí bajo la vigilancia del Estado.

En la entrada de las concesiones se alzan pequeños puestos de control, construidos en madera y en donde siempre hay un miembro del ejército, un representante del Gobierno y un socio de la organización que maneja esos territorios. En contraste, hay zonas protegidas de las que nadie da razón. Aquellos parques que no están rodeados por las concesiones, explica Marcedonio Cortave, “tienen presencia de tala ilegal, ganadería y robo arqueológico”. Las cifras le dan la razón: si en las concesiones la deforestación es del 0,4 %, en las reservas estatales oscila entre el 1 y el 5 %.

“Yo aquí no volveré”

La llegada a Uaxactún, la concesión más grande de todas, es atípica. El puesto de control se encuentra muchos kilómetros antes de llegar, pues es, además, la entrada a uno de los parques naturales y arqueológicos más importantes de Petén: el Tikal. Allí, los mayas establecieron uno de tantos observatorios astronómicos. Las 83.553 hectáreas de un bosque tupido de cedro, caoba, santamaría, pucté y manchiche que manejan sus habitantes se entrelazan con las pirámides que coronan el parque.

LOS ÁRBOLES DEJAN VER EL BOSQUE

Manejo de bosques por comunidades ayudaría a frenar deforestación global
Dar en concesión el manejo de bosques a comunidades y pueblos indígenas se perfila como una solución para detener la deforestación a escala global, aseguró este lunes en Guatemala un representante de la ONG internacional Rainforest Alliance.

«La evidencia resalta que es la manera más eficaz para frenar la deforestación y además genera oportunidades para el desarrollo económico» en las comunidades, dijo a la AFP el estadounidense Benjamin Hodgdon, director forestal de la ONG con sede en Nueva York.

El ambientalista indicó que las concesiones para que pobladores realicen una explotación controlada de la madera son «un buen negocio» para los Estados, debido a que disminuyen la deforestación, las comunidades establecen proyectos productivos y reducen los conflictos sociales.

Además, mitigan los efectos del cambio climático y colaboran con la conservación de la biodiversidad y las cuencas de agua, entre otros factores, añadió.

Hodgdon tomó como ejemplo las concesiones otorgadas a comunidades en el selvático departamento de Petén, en el norte de Guatemala, donde desde 1997 el gobierno entregó para ese fin 40% de las 2,2 millones de hectáreas de la Reserva de la Biosfera Maya.

Según la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), la explotación controlada de madera ha propiciado una reducción significativa en la tasa de deforestación del área.

El representante de Rainforest Alliance agregó que han visto en otros países el giro para la devolución de tierras para el manejo de los bosques, entre ellos la República Democrática del Congo, Perú, Honduras e Indonesia.

«A nivel global nos encontramos en un momento muy importante en cuanto al manejo forestal comunitario», apuntó el activista, quien acompañó a una delegación de líderes comunitarios e indígenas de Indonesia que visitó las concesiones de bosques en el norte guatemalteco.

De acuerdo con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el período 2000-2010 se registró una pérdida neta de bosques de 7 millones de hectáreas anuales en los países tropicales, la mayoría en naciones de ingresos bajos.

Con información de AFP

III Congreso Mesoamericano de Forestería Comunitaria

El III Congreso Mesoamericano de Forestería Comunitaria está dedicado a reconocer y valorar el aporte del modelo de Manejo Forestal Comunitario de ACOFOP en Petén; y a la vez, mostrar al mundo cómo este modelo ha logrado generar beneficios sociales y económicos importantes para las comunidades, manteniendo la integridad ecológica de la Reserva de la Biósfera Maya (RBM).

El III Congreso Mesoamericano de Forestería Comunitaria denominado “El Modelo Forestal de Petén: un aporte para el Mundo y el Clima” es una iniciativa convocada por la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP) en conjunto con la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB).

El III Congreso Mesoamericano de Forestería Comunitaria, al igual que las ediciones anteriores realizadas en San Pedro Sula (Honduras, 2013) y San José (Costa Rica, 2014), logra convocar a diversos actores internacionales que están interesados en conocer el aporte y los avances logrados por los pueblos indígenas y las comunidades locales de Mesoamérica en materia de gobernanza forestal y derechos territoriales.

OBJETIVO GENERAL:
Reconocer y valorar el aporte político y técnico del modelo de Manejo Forestal Comunitario de Petén para mejorar la gestión forestal en América Latina.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
1. Identificar lecciones en materia de manejo forestal de bajo impacto ambiental (planes de manejo, diseños y métodos).
2. Conocer las experiencias de manejo integral de los recursos naturales en la RBM (el lugar de los forestales no maderables en la gestión territorial).
3. Valorar el aporte de la experiencia de gestión empresarial de las empresas comunitarias de Petén como FORESCOM (Empresa Comunitaria de Servicios del Bosque).
4. Conocer la visión y propuestas comunitarias en materia de manejo forestal y cambio climático (REDD+, GUATECARBON).
5. Dar a conocer a nivel nacional e internacional estas experiencias exitosas para buscar un posicionamiento de cara a la renovación de las concesiones forestales.

PARTICIPANTES PREVISTOS: Red Mexicana de Organizaciones Campesinas y Forestales, A. C. (Red MOCAF), Asociación de Comunidades Forestales de Petén (ACOFOP), Alianza Nacional de Organizaciones Forestales de Guatemala (ANFC), Federación de Productores Agroforestales de Honduras (FEPROAH), Federación de Indígenas y Nativos de la Zona de Mocorón y Segovia (FINZMOS), Red Indígena Bribri-Cabecar de Costa Rica (RIBCA), Unión Nacional de Organizaciones Forestales de Costa Rica (UNOFOR), Congreso General Emberá-Wounan de Panamá, ASOREMA.

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Guatemala: selvas de guerra, bosques de paz

Guatemala: selvas de guerra, bosques de paz

El país centroamericano tiene una de las experiencias más exitosas del mundo de protección de bosques en un contexto de posconflicto. ¿Se podría replicar en Colombia? Reportaje de Lorenzo Morales desde Guatemala.

Guatemala tiene uno de los mejores programas de explotación sostenible de madera Guatemala: selvas de guerra, bosques de paz

La pinza del tractor se cerró sobre el inmenso tronco caído de un caoba centenario y lo jaló por una trocha de la selva, como si arrastrara a un muerto por los pies. Mirando cómo se alejaba, Mario Vinicio Pop Sánchez, el hombre que acababa de derribar el árbol, se apoyó en su motosierra como si fuera un bastón, se limpió el sudor de la cara y dijo: “El lineamiento aquí es conservar el bosque”.

No importa que ese día ya hubiera echado al piso una docena de gigantescos árboles, Pop Sánchez no mentía. En Uaxactún, un pequeño pueblo al norte de Guatemala, él y cerca de 300 socios más, la mitad mujeres, explotan de manera sostenible los recursos de 83.000 hectáreas de bosque, dentro de la Reserva de la Biósfera Maya, el mayor bosque tropical de Centroamérica.

Al año extraen unos 2.000 metros cúbicos de madera de especies valiosas como cedro, pucté, machiche y sobre todo caoba, una madera preciosa cuyo comercio está restringido por convenios internacionales. También explotan otros recursos no maderables como pimienta, nuez de ramón (un alimento ancestral maya) y, sobre todo, xate, una palma ornamental que exportan a las floristerías de Estados Unidos.

Foto: Lorenzo Morales

Como Uaxactún, otros pueblos dentro de la reserva –la mayoría antiguos campamentos de explotación de chicle fundados a comienzos del siglo XX– están organizados bajo un sistema de concesiones forestales comunitarias. Las concesiones son fruto de los acuerdos de paz que terminaron con 36 años de guerra civil en Guatemala y entregaron, entre otras, 100.000 hectáreas a campesinos sin tierra.

Hoy las concesiones comunitarias cubren 500.000 hectáreas de la región de Petén y generan al año unos 6 millones de dólares exportando madera y casi 2 millones más en productos no maderables que benefician a unas 15.000 personas, según datos de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) que agrupa a casi 2.500 socios.

La experiencia podría ofrecer alternativas al dilema que enfrentan países que aún conservan importantes bosques tropicales, y en especial aquellos como Colombia que dejan atrás un largo conflicto armado. Un camino es prohibir el uso del bosque y expulsar a la gente sin tener manera de garantizar que no entrarán los taladores o mineros ilegales. El otro, sustraer las zonas de reserva y entregarlas a los ocupantes para que las cultiven o las vuelvan potreros con un alto costo ambiental.

Foto: Lorenzo Morales

“El modelo en Guatemala es la comprobación de que las comunidades pueden manejar de forma comercial y sostenible la madera del bosque”, explicó David Kaimowitz, director de Desarrollo Sostenible de la Fundación Ford y experto en manejo forestal en América Latina. “En contextos de posconflicto como el de Colombia hay una gran presión sobre los bosques y este tipo de aprovechamiento es una alternativa a la ampliación de la frontera agrícola”, dijo.

La experiencia de Guatemala se suma a la creciente evidencia de que la seguridad sobre los derechos de propiedad o usufructo, por parte de las comunidades que habitan y dependen económicamente de los bosques, es la mejor garantía de protección contra la deforestación, dice un reporte del World Resources Institute.

“Aquí no vivimos de la agricultura”, explicó Reina Valenzuela, una mujer de rasgos mayas que trabaja clasificando xate en el centro de acopio de Uaxactún, una rústica bodega a donde llegan todos los días hombres que emergen de la selva con sus cargas de palma a la espalda. Ella y 30 mujeres reciben 2.000 quetzales al mes (unos 300 dólares) por su trabajo. “Del bosque vivimos, nos da una fuente de vida para comprar el maíz”, dijo la mujer de 55 años y 7 hijos.

A diferencia de la madera que tiene un solo ciclo de corte anual, el xate se explota todo el año y es intensivo en mano de obra. El dinero que reciben se va en pagar los jornales de los múltiples trabajos asociados: recolectores, conductores, contadores y vigilantes, entre otros. Y les sobra para becar a jóvenes que estudian fuera para ser maestros o formarse en turismo.

«La clave es no aprovechar más de lo que crece el bosque», explicó Gustavo Pinelo, un ingeniero forestal de Catie, un centro de investigación y autor de un estudio reciente que prueba que el volumen de extracción por hectárea permite que las especies se renueven antes del siguiente ciclo de corte. «La intensidad del aprovechamiento es baja; 5 o 6 metros cúbicos por hectárea, mientras que en otros proyectos es de 20 o 30», dijo.

Para evitar que se violen los topes o se cuele madera ilegal hay una estricta cadena de custodia. La extracción está certificada por el Forest Stewardship Council (FSC) y, por ejemplo, fabricantes de guitarras como Gibson o Bedell, clientes de las asociaciones de Petén, marcan sus instrumentos con el número de registro del árbol del que proviene.

Auditoría social

La organización comunitaria que se ha construido alrededor de las concesiones tiene impacto mucho más allá de la conservación, resaltó Kaimowitz. “Les permite a los asociados negociar con el Estado la mejora de caminos, salud, educación y seguridad”, dijo.

“Aquí hay que cuidar estas tierras de los cazadores y de los predadores madereros”, dijo Winston Spencer, un carpintero de 71 años que llegó cuando los gobiernos militares impulsaron la colonización de estas tierras. Ahora es líder de una concesión en Melchor de Mencos, otro pueblo en la reserva.

Los asociados hacen patrullajes constantes en 4×4 con sistemas de GPS que ellos mismos pagaron, y trabajan de la mano con el Ejército que ha instalado puestos de control en los caminos de tierra blanca por los que se accede a la reserva y por los que se ven, entre nubes de polvo, pelotones de soldados y campesinos patrullando. Dicen que pocas veces se han enfrentado con los taladores que casi siempre huyen cuando advierten su presencia. El índice de deforestación en las concesiones es casi nulo, un 0,4 por ciento, según Rainforest Alliance.

Foto: Lorenzo Morales

Esos patrullajes ecológicos también han disuadido a otros criminales. Estamos en zona de frontera, a 60 kilómetros de México y a tiro de piedra de Belice, un punto cada vez más codiciado por los traficantes de droga. “Esta era zona de ‘mojados’ (migrantes ilegales), de contrabando, drogas y en el norte hay conflictos con narcoganaderos”, dijo Spencer.

El contraste con las zonas donde el control depende solo del gobierno se puede ver tomando una trocha que lleva a El Pilar, un parque nacional de 5.000 hectáreas que está a cargo de dos solitarios guardabosques. Allí, junto a una ruina maya, están todavía los tocones muertos de cedros de más de 70 años que, según los pobladores, fueron talados por ilegales que traficaron la madera hacia Belice.

“Mientras la madera de este árbol pudieron venderla en unos 6.000 quetzales (unos 900 dólares), certificada como la nuestra cuesta el triple”, explica Sergio Ortiz, uno de los guardianes de Acofop, recostándose contra el muñón seco de uno de esos cedros. “La tala ilegal siempre será más barata”.

El gobierno también tiene dificultades para controlar el avance de la agricultura que ha ido mordisqueando los límites de la reserva, pese a que solo el 14 por ciento de sus suelos tienen vocación agrícola. A la vista de una garita que marca el ingreso se pueden ver extensos cultivos de maíz y, ahora, en pleno verano, las densas y peligrosas columnas de humo que se elevan cuando queman el rastrojo.

Los incendios son una amenaza. Todos los días, la asociación recibe reportes satelitales de los puntos de calor, con el apoyo de la Nasa y universidades de Estados Unidos.

Foto: Lorenzo Morales

Petén fue una de las zonas más golpeadas por la guerra. Allí se registraron 13 masacres, entre ellas la de Dos Erres en 1982 donde un comando de kaibiles, una fuerza elite del Ejército, asesinó a 350 pobladores incluyendo niños y niñas, acusados de pertenecer a la guerrilla.

“Sin los acuerdos de paz no estarían las concesiones y sin ellas no sé dónde estaríamos nosotros”, dijo Macedonio Cortave, fundador y presidente de Acofop. “Tal vez bajo tierra”. En su aldea hubo varias masacres, su casa fue incendiada y un hermano está desaparecido; él tuvo que exilarse durante un año. El carpintero Spencer perdió a cuatro familiares, incluido un hermano. Muchos de los que trabajan en el bosque cuentan, en voz baja, historias parecidas.

Foto: Lorenzo Morales

Las concesiones y el tipo de organización social que han propiciado permiten también un proceso de reconciliación entre viejos enemigos. “Aquí hay gente que estuvo en el Ejército y en la guerrilla; andaban cazándose y hoy día trabajan juntos”, contó Cortave.

Las concesiones fueron otorgadas por 25 años y algunas ya están próximas a vencer. El gobierno de Guatemala no se ha pronunciado al respecto, pero muchos temen que los tentáculos de quienes se oponen a las concesiones comunitarias puedan influir para no renovarlas.

Aunque la guerra quedó atrás la lucha por este territorio sigue. “Hay muchos interesados en agarrar esas tierras para otros propósitos”, explica Kaimowitz y mencionó a narcos que quisieran camuflar allí pistas, cultivadores de palma africana, ganaderos y operadores de megaturismo. En estos bosques, a unos 200 kilómetros de Cancún, están las famosas ruinas mayas de Tikal que atraen al año 200.000 visitantes.

Kaimowitz cree que uno de los principales obstáculos para que este modelo pueda anclarse en otros países es la incertidumbre sobre la propiedad de la tierra o su usufructo, común en América Latina, lo cual hace inviable el compromiso de las comunidades sobre un patrimonio que no reconocen como suyo. “Lo otro –dijo– es voluntad política. El exceso de requisitos a las comunidades y la exigencia de estudios costosos es una manera de bloquearlas”.

Tras la firma de los acuerdos, el gobierno quería entregar las concesiones a grandes industrias para que ellas generaran empleo. “No había confianza en que las comunidades pudieran hacer un aprovechamiento responsable del bosque”, dijo Cortave. “La lección es: hay que confiar en la gente”.

En lengua maya Guatemala significa ‘donde abundan los árboles’. En las selvas de Petén esa podría ser la única profecía maya que sí se está cumpliendo.

Artesanías de Uaxactún ganan aceptación y ayudan a familias

Artesanías de Uaxactún ganan aceptación y ayudan a familias

Agrupaciones de mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, muestran su ingenio con la elaboración de artesanías,  a través de las cuales mejoran  sus condiciones económicas.

La artesana Vilsa Gualip muestra algunas de las muñecas de tuza que vende en Uaxactún, San Andrés, Petén. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)La artesana Vilsa Gualip muestra algunas de las muñecas de tuza que vende en Uaxactún, San Andrés, Petén. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Hoy en día, unas 40 mujeres de la comunidad, situada a 85 kilómetros de Ciudad  Flores, se dedican a la elaboración de artesanías de tuza y madera, con lo que han logrado mejorar de manera considerable sus ingresos económicos.

Gloria Espina Bances, encargada del área de Turismo Comunitario de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop),  comentó que Uaxactún es la zona de Petén  donde la artesanía se trabaja de manera constante.

Añadió que el grupo de mujeres es capacitado en la elaboración de diferentes artículos, así como en la búsqueda de mecanismos de comercialización. La mayor parte de artículos que producen se venden en el Parque Nacional Tikal, principalmente a turistas extranjeros.De acuerdo con Espina, recientemente las mujeres aprendieron a trabajar artesanías con residuos de maderas finas, las cuales recolectan en zonas boscosas del lugar.

Las artesanías de las mujeres de Uaxactún, San Andrés, Petén, son utilizadas en eventos sociales. (Foto Prensa Libre: César Pérez)

Vilsa Gualip, artesana, comentó que elabora muñecas de tuza y artesanías de madera desde hace varios meses, con lo que contribuye en la economía de su familia.Agregó que una muñeca de tuza cuesta Q20 y que con lo que recauda con la venta de  sus trabajos paga la educación de sus hijos, quienes estudian en el área central del departamento.

María García, otra artesana, dijo que además de las muñecas de tuza también trabaja  con collares y tejidos de lana.

Explicó que dependen de las compras que hacen muchas personas y que gracias a la calidad de sus productos con frecuencia reciben pedidos de diferentes partes del país.

Indicó que cada día una mujer produce 10 muñecas con diferentes diseños.

Expuso que incluso han trabajado muñecas para fiestas de 15 años, las cuales se elaboran con los colores de vestido de la cumpleañera.

Las artesanas esperan que los mercados para sus productos se amplíen, por lo que cada día innovan sus formar y colores.

Expertos de Latinoamérica intercambian experiencias sobre concesiones forestales en Petén

Las concesiones forestales en Latinoamérica y el Caribe son de gran importancia para el desarrollo de comunidades, coinciden expertos de varios países que intercambiaron opiniones en una reunión efectuada en Petén.

Autoridades y representantes de distintas organizaciones que velan por el ambiente participan en intercambio de experiencias sobre las concesiones forestales. ((Fotos Prensa Libre: Óscar García)Autoridades y representantes de distintas organizaciones que velan por el ambiente participan en intercambio de experiencias sobre las concesiones forestales. ((Fotos Prensa Libre: Óscar García)

Representantes de instituciones nacionales y profesionales de Bolivia, Brasil, Honduras, Belice y Colombia contaron sus experiencias sobre las ventajas de aprovechar el bosque.

De acuerdo con las instituciones involucradas, las concesiones permiten el desarrollo sostenible al aprovechar los recursos obtenidos de los árboles.Durante la reunión se afirmó que la participación de las comunidades es muy importante para aprender prácticas de desarrollo sostenible en bienestar de la población.Lea también: Bosque de 36 mil metros cuadrados en Palencia podría convertirse en parque ecológico

Un ejemplo es la Zona de Usos Múltiples de la Reserva de la Biosfera Maya, que maneja en forma sostenible las organizaciones comunitarias que integran la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop), que bajo certificación ha logrado conservar el 99.6 por ciento del bosque en los últimos 14 años.

La Reserva de la Biosfera Maya (RBM) abarca al menos 2.1 millones de hectáreas y cuenta con biodiversidad de flora y fauna, historia y cultura.

Los expertos latinoamericanos resaltaron que las concesiones han tenido un buen impacto económico en sus países y consideran que la población es el eje principal para la protección del ambiente.

Además, destacan que la participación de la mujer ha sido importante, por lo que se le debe involucrar en los manejos productivos del bosque, así como a los jóvenes.

Acción comunitaria

Magner Estrada, viceministro de Ambiente, indicó que el proceso de concesiones forestales se ha fortalecido con la acción comunitaria y la certificación internacional y que busca desarrollar la conservación de las áreas boscosas y el impulso del bienestar humano en la RBM.

“El proceso de concesiones en el área de Petén fue visualizado de forma positiva, por lo que es prioridad del Gobierno apoyar. Para lograr los objetivos, las comunidades son importantes en la prevención de los incendios forestales”, explicó Estrada.

Diego Recalde, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala, expresó que para ellos es muy importante el intercambio de experiencias entre países, pues son fundamentales para el manejo de los bosques y para implementar mejores prácticas con directrices voluntarias.

Adriana Girón, gobernadora de Petén, dijo que las concesiones forestales son necesarias para contrarrestar la deforestación y son la herramienta para el desarrollo sostenible y la conservación de los recursos.

Los protectores del bosque de Petén

Encontrándome en la comunidad de Carmelita, en el departamento de Petén, pude comprobar una vez más el manejo forestal de la Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) con productos maderables y no maderables del bosque y actividades de ecoturismo hacia El Mirador.

A finales de los años 80 y principios de los años 90, en Centroamérica se desarrollaron políticas sobre conservación de áreas boscosas, hídricas y culturales. Los gobiernos de ese entonces crearon legislaciones específicas, y establecieron todo un complejo de áreas protegidas, aunque habían buenas intenciones, intentaban la conservación y perpetuidad de una manera equivocada. En otras palabras, que el bosque no se tocara en absoluto.
Siendo un país rico en recursos naturales y culturales, Guatemala se anexó a estas iniciativas y en 1989 se creó el Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (Sigap) y por ende, también nació el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap). En 1990 se creó la Reserva de la Biósfera Maya (RBM) durante el gobierno de Vinicio Cerezo, convirtiéndose en el área protegida más grande de todo el país, con más de dos millones de hectáreas de bosque natural. Al suceder esto, los retos crecieron para el Conap, pues esta reserva era una zona de influencia de las comunidades campesinas e indígenas de la región que tenían necesidades de supervivencia.

Inmediatamente con la creación de la RBM y sus distintas zonas, en 1990 la política de no tocar las áreas protegidas, lejos de ayudar a la conservación, ocasionó conflicto y rechazo entre las comunidades, creando así un clima de ingobernabilidad y confrontación. A todo esto, ya había dos concesiones industriales autorizadas, pero no comunitarias. Luego nace Concofop que le solicitó al Estado las áreas boscosas en 1996, mientras que Acofop se legaliza hasta el 19 de junio de 1997. Al principio hubo mucha desconfianza que si los campesinos, sin experiencia forestal o empresarial iban a poder tener éxito en el proceso comunitario de conservación, o si por el contrario se terminaría el bosque. No obstante, 20 años más tarde han tenido éxito con un modelo productivo de sostenibilidad.

Hoy en día, el 70% de la cobertura boscosa de la RBM está en manos de las comunidades, y el 99.6% del bosque se ha venido conservando sin incidencia de incendios por más de dos décadas. Este hecho me consta, pues a lo largo del tiempo he visto cómo se destruyen los bosques de Petén fuera de las concesiones, pero se conservan las que sí son manejados por los concesionarios. Notemos que ellos no permiten ni las invasiones ni los saqueos fortuitos ni los incendios provocados. Esto les ha permitido ganar premios mundiales, siendo de las únicas organizaciones comunitarias en el planeta que han podido conservar más de 500 mil hectáreas de bosque por espacio de 20 años.

¿Qué aprendemos del modelo de gobernanza comunitaria forestal? Que con la presencia de ellos, permitiéndoles la productividad y con un manejo sostenible, el resultado final es que se sostiene el bosque.
En esta nueva contienda electoral, el trabajo de gobernanza de Acofop debe ser comprendido por los candidatos, ya que se trata de un modelo único en el mundo de manejo forestal, con productos maderables y no maderables, permitiendo que el bosque sobreviva.

El 5 de febrero, la RBM celebró 29 años y podemos asegurar que cumple con su función. La Concesión y Comunidad de Carmelita, Acofop y otros concesionarios lo están celebrando junto a las instituciones que la conformaron y confiaron en el modelo hace 20 años. ¡Qué orgullo!

Entrevista del Embajador, Stefano Gatto en Prensa Libre: «Seguimos apoyando en ejes estratégicos» 31-01-18

Guatemala seguirá siendo de interés en materia de cooperación en diferentes ejes, afirmó Stefano Gatto, embajador y jefe de delegación de la Unión Europea (UE). Seguridad alimentaria, justicia, derechos humanos sociedad y competitividad es la ruta de cooperación para el período 2018-2020, por lo que la delegación hizo una convocatoria para los sectores interesados en participar en los programas. El apoyo financiero aprobado para el periodo 2014-2020 es de 166 millones -Q1 mil 518 millones-, pero se han comprometido 55 millones y están pendientes más de 100 millones.*

 

Guatemala seguirá siendo de interés en materia de cooperación en diferentes ejes, afirmó Stefano Gatto embajador y jefe de delegación de la Unión Europea (UE). Seguridad alimentaria, justicia, derechos humanos sociedad y competitividad es la ruta de cooperación para el período 2018-2020, por lo que la delegación hizo una convocatoria para los sectores interesados en participar en los programas. El apoyo financiero aprobado para el periodo 2014-2020 es de 166 millones -Q1 mil 518 millones-, pero se han comprometido 55 millones y están pendientes más de 100 millones.

En el 2018 se cumplen 21 años de cooperación de la Unión Europea con Guatemala, recordó el diplomático, quien hace un balance sobre los programas ejecutados. ¿Cuál es el marco financiero de la cooperación de La UE h^cia Guatemala? Está regulada para un período de siete años -2014 al 2020-, y ahora estamos en la parte media, por lo que tenemos un monto de 166 millones para diferentes prioridades, que es cooperación con instituciones públicas y sector privado. ¿Cómo se divide la cooperación? Las políticas públicas se seleccionan en conjunto con el gobierno de Guatemala y la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (Segeplán), que corresponde a intereses comunes. Otra parte es con la sociedad civil de interlocutores del mundo tanto en lo económico como en lo social. Cada dos años hacemos un llamado -para recibir- a propuestas y en el 2017 finalizamos una serie de 18 proyectos nuevos. ¿En qué áreas? En general, temas de sociedad civil, derechos humanos y autoridades locales -municipalidades y mancomunidades-. Estos proyectos se aprobaron en el 2017 y empiezan su ejecución este afto durante los próximos tres años.

Queremos ser muy rigurosos con las convocatorias para que los proyectos a proponer sean prioridades, y lo hacemos saber a la sociedad civil, a las mancomunidades y a los municipios para recibir las ofertas administrativas. ¿Qué otros proyectos hay? De ninguna manera se agota el apoyo a Guatemala en sus instituciones, también existen otras convocatorias y prioridades como lo son seguridad y justicia, seguridad alimentaria, y el apoyo al Ministerio de Salud. También en la competitividad, que se trata de cooperación en el ámbito económico para pequeñas y medianas empresas. En particular, esta última iniciativa pretende mejorar la competitividad del país en el acceso al mercado internacional y promover la exportación de bienes y servicios a la Unión Europea aprovechando el Acuerdo de Asociación, vigente desde el 2013. En competitividad, ¿cómo se desglosa el apoyo de cooperación? La Asociación Guatemalteca de Exportadores y otros gremios empresariales son socios, que tienen como objetivo potenciar al empresariado para competir y promover el mercado europeo.

Para este año se realizará en Guatemala el AL-Invest que es el programa de cooperación internacional de la Comisión Europea en Latinoamérica, En este rubro, ¿qué es lo que más destaca? En el período 2007-2014 queremos dar una prioridad al empleo, sobre todo el juvenil. Este tema tue un programa exitoso que está concluyendo ahora, y se aprobaron tanto las ferias de empleo como las ventanillas de empleo en los departamentos, en conjunto con los ministerios de Economía y Trabajo. Se dará continuidad a la política de desarrollo digno y hay mucha experiencia en la política desempleo juvenil. ¿Qué resultados se esperan con estos proyectos? Mayor atención en seguridad alimentaria a las familias necesitadas, reducción de la tasa de desempleo y una mayor exportación por parte de las pymes hacia Europa. APOYO BILATERAL Estas son algunas de las áreas en las que se desarrollarán proyectos en el 2018. Seguridad alimentarla: C60 millones Resolución de conflictos, paz y seguridad: C37 millones Competividad: C64.8 millones Medidas de apoyo: C5 millones El monto indicativo asignado para Cuatemala es de C166.8 millones. Fuente: Embajada de la UE en el país. La Unión Europea confirma cooperación al país por Q1 mil 518 millones en proyectos de derechos humanos, sociedad civil y empleo juvenil, entre otros.